Un llamad que hizo Felipe VI a los jefes de Estado y de Gobierno que asisten a la XXX Cumbre Iberoamericana en el discurso que pronunció este miércoles en el acto de inauguración de esta cita, que presidieron los reyes de España y al que no acudió el presidente de Argentina, Javier Milei, a pesar de encontrarse ya en España.
Las primeras palabras del rey volvieron a estar dedicadas a las víctimas del accidente ferroviario de Urda (Toledo) de la pasada semana, a las que los asistentes dedicaron un minuto de silencio al inicio del acto, un siniestro que, dijo, "tiene aún hoy a todo el país sumido en el dolor y la consternación"
Y en nombre de todos los españoles, expresó también su agradecimiento ante "las innumerables muestras de afecto y condolencia recibidas de todos los rincones del mundo y, de manera especial, las de los pueblos y las instituciones" de la comunidad iberoamericana.
El rey, que hizo un recorrido por la historia de estas cumbres que comenzaron en 1991 en Guadalajara (México), pidió que se sigan apoyando "como prueba viva de que los procesos de concertación política no son retórica hueca, sino que redundan en beneficio del día a día de nuestros ciudadanos".
Elegir el camino adecuado es la "responsabilidad histórica" de las 22 naciones iberoamericanas, sostuvo Felipe VI, que pidió a los líderes asistentes que sigan apoyando a la Comunidad Iberoamericana de Naciones y a su sistema de cumbres, "no solo por su impacto positivo en tantos ámbitos, sino también como ejemplo de entendimiento y de cooperación, como contrapunto a las tensiones y rivalidades".
El jefe del Estado español advirtió de las respuestas y soluciones que exigirán los futuros desafíos y dijo que estará en la mano de la comunidad iberoamericana "responder con una voz armónica o 22 voces disonantes; con una esperanza compartida o con 22 fórmulas para reflejar la incertidumbre".
Y destacó la cumbre de Madrid como una ocasión para seguir proclamando el compromiso de los iberoamericanos con "la palabra, el diálogo, la igualdad, el respeto a las normas, la escucha a las minorías, la ciencia, el emprendimiento y la innovación".
Una cumbre que, explicó, tratará de cómo impulsar la transformación digital, la cooperación reforzada frente a desastres naturales, el reconocimiento del cuidado como un derecho y un bien público esencial o de facilitar la movilidad a través del reconocimiento de títulos.
Por ello, apostó por seguir el camino que se inició en Guadalajara hace 35 años y que, tras Madrid, proseguirá dentro de dos años en Honduras, que acogerá la próxima cita.
"Un camino que nos obliga a seguir trabajando en una sociedad más justa, más próspera y más inclusiva. Sigamos, juntos, haciendo Iberoamérica", animó Felipe VI en este acto en el que inauguró la cumbre.
Una ceremonia en la que se fueron intercalando los discursos institucionales con las actuaciones musicales de artistas como Miguel Poveda y Eva Yerbabuena, Rozalén, Jorge Dexler y Carminho y Lila Downs, y que se inició con el 'Danzón número 2' interpretado por la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil de Venezuela, dirigida por Gustavo Dudamel.
Con este acto, en el que intervinieron también el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el secretario general iberoamericano, Andrés Allamand, comenzaron las actividades de la cumbre a las que asisten diez jefes de Estado y Gobierno.
A continuación, los reyes ofrecieron a las delegaciones asistentes una cena de inauguración en el Palacio Real tras lo que mañana, jueves, se celebrará la sesión plenaria.