"El islamismo radical es el desafío que hoy está desgarrando a los países en Europa. También es una amenaza para nosotros", afirmó Netanyahu en un mensaje en hebreo de poco más de dos minutos y medio.
"Nos amenaza desde el exterior, a través de Irán y sus aliados, y desde el interior, mediante partidos islamistas que apoyan el terrorismo", añadió.
Además, en una alusión directa a las formaciones árabes -que lograron un número récord de 19 escaños en los comicios-, aseguró que un gobierno dependiente de "estos partidos islamistas, que rechazan la propia existencia de un Estado judío", sería incapaz de hacer frente a dicha amenaza.
"Existe un gobierno capaz de afrontar este desafío: un gobierno nacional amplio, encabezado por el Likud bajo mi liderazgo, que incluya a todos los componentes del bloque nacional y a todos los partidos sionistas que deseen unirse", señaló.
El mismo día de la votación, Netanyahu acusó a los partidos árabes de "haber robado" las elecciones y, durante esta semana, tanto el Likud como representantes de Poder Judío y otros partidos de su bloque han intentado impugnar los resultados electorales, con declaraciones sobre un presunto fraude o "injerencia extranjera" que han sido negadas por la Comisión Central Electoral y hasta la Policía.
El escrutinio dio la victoria al Likud, con 27 escaños, pero dejó a su coalición con 53 diputados, lejos de los 61 necesarios para la mayoría absoluta.
El bloque opositor, encabezado por Gadi Eisenkot, de Yashar!, suma 48 escaños, junto a los 19 de las dos formaciones árabes, la Lista Conjunta (de izquierdas) y el nacionalista Raam.