TAVAÍ, departamento de Caazapá (Antonio Caballero, corresponsal). El cenote (llamado “sótano” por los lugareños), está ubicado en el cerro Morotî, que forma parte de la Cordillera de San Rafael y compartida por los departamentos del Itapúa y Caazapá, a unos 16 kilómetros del centro urbano de este municipio, en la compañía Costa San Miguel de la colonia Táva Porã.
El término cenote viene del vocablo maya tz’onot, cuyo significado es pozo o abismo. Se trata de un depósito de agua subterránea con una cierta profundidad originada dentro de cavernas a raíz de derrumbes.
El cenote de Tavaí es un atractivo natural que se encuentra en la propiedad de la familia Araújo. Está ubicado en el sur de este distrito sobre la ruta que conecta a este municipio con Tomás Romero Pereira (María Auxiliadora), departamento de Itapúa.
Esta belleza natural es poco conocida en el sexto departamento. Las personas que llegan a la zona para conocer el lugar son de Tavaí.
Para aventureros
Las personas que deseen acceder al cenote deben estar preparadas para una aventura extrema porque tienen que caminar por un estrecho sendero, con una pendiente de más de 90 grados. Para lograrlo se requiere de mucha energía y determinación y, por supuesto, estar en buenas condiciones físicas y de salud. Tampoco es recomendable para niños.
Conseguir llegar hasta el cenote resulta una gran victoria, después de un difícil descenso. Demanda un enorme esfuerzo físico, debido a que se accede a la gruta por un pequeño espacio entre las rocas.
Para apreciar en su máxima expresión ese regalo de la naturaleza, el visitante debe seguir descendiendo por un accidentado sendero que se convierte en un peligroso despeñadero. Llegar al cenote a cielo abierto, parecido a una piscina natural entre piedras; es el premio al tremendo sacrificio por llegar al sitio.
Adentro la temperatura cambia totalmente y se siente la salpicadura del agua fría que cae continuamente entre las rocas por un canal abierto.