La situación es crítica y el panorama puede empeorar en las próximas semanas, admitió el director del hospital José Carlos Acosta. A la falta de camas se suma la escasez de insumos para internados en terapia.
Cada paciente tiene un gasto promedio de G. 15 millones cada 24 horas, de los cuales Salud Pública cubre solo entre el 50 y 60%. El resto deben pagar los familiares. En el hospital distrital de Fram hay un pabellón para internados por covid-19 con camas para UTI, pero no tienen equipo médico.
Ayer, la directora de la Séptima Región Sanitaria, Romina Sanabria, informó que dio positivo a covid-19. Está aislada y espera su recuperación para volver a sus actividades normales.