Sin embargo, el extranjero tenía como secretarios a dos jovencitos, cuya identidad nadie pudo confirmar, estos le hacían las compras y otros mandados, pero hace aproximadamente dos meses ambos fueron despedidos debido a un malentendido y airada discusión.
Aparentemente, el alemán conocía a los que lo mataron, pues aparentemente él les abrió la puerta ya que la cerradura no fue forzada. Los criminales aparentemente atacaron con un garrote al jubilado, quien falleció a causa de los terribles golpes que sufrió en la cabeza, explicó el forense.
Una vez que la víctima expiró, los desconocidos tomaron las dos motocicletas que había en la casa, a más de una computadora y el celular de la víctima y escaparon del sitio. Ya en horas de la mañana un vecino vio que extrañamente la puerta del alemán estaba abierta y cuando se acercó lo vio tirado en el piso bañado en sangre.