“A inicios de febrero de este año, muchas parcelas de soja que habían sido sembradas desde mediados de octubre en adelante, y estaban con un estado impecable, de manera repentina comenzaron a mostrar rodales o manchones en los cuales el follaje quedaba como si les hubieran echado agua caliente”, explica el ingeniero Zelarayán.
“El hecho se dio en diversos puntos de las regiones graneleras y generó gran preocupación entre los productores, ya que muchos desconocían qué estaba sucediendo con el follaje, pues habían hecho todas las aplicaciones de fungicidas (para el control de enfermedades), y sin embargo las hojas estaban muy enfermas”, destacó el profesional agrónomo.
Causa
En lo referente a la causa de la aparición de este problema, el investigador de la firma Granar comentó que este deterioro repentino del cultivo se debe a la presencia de especies fúngicas del genero “Fusarium”, que son cuatro especies de este género que pueden causar la enfermedad conocida como “muerte súbita” de la soja.
Síntomas
“Los primeros síntomas generalmente aparecen a partir del estado R4 a R5, en momentos en que el cultivo está estresado por el hecho de estar remobilizando sus reservas, y poniendo toda su energía en producir y llenar granos”, destacó.
En cuanto a las características, nuestro entrevistado mencionó que al principio, en las hojas se observan puntos amarillentos que rápidamente comienzan “a juntarse”, y posteriormente necrosarse y secarse, quedando solo las nervaduras verdes. “Es el síntoma típico de enfermedades causadas por hongos de suelo que inyectan toxinas en el sistema de conducción de savia”, enfatizó.
Los síntomas típicos de esta enfermedad son: peciolos retenidos; tejidos internos de las raíces de coloración oscura, médula permanece blanca.
No existe control, ni cura
“Lastimosamente una vez que se observan estos síntomas ya no hay nada que hacer. Tampoco hay mucho que podamos hacer antes para prevenir, controlar o disminuir la enfermedad, ya que no hay genéticas resistentes, ni agroquímicos, ni rotaciones que sean efectivas”, explicó el profesional de la firma Granar.
Zelarayán comentó que se trata de un patógeno típico de zonas templadas y que solo bajo situaciones puntuales llega a afectar plantaciones de regiones subtropicales y tropicales. Las inusuales condiciones climáticas de enero de este año, de lluvias continuas que mantuvieron los suelos saturados de agua, más temperaturas por debajo de la media, crearon la situación ambiental que favoreció a que el patógeno afectara las plantaciones.