En el emblemático barrio de la Loma San Jerónimo, los vecinos se congregaron este Miércoles Santo para celebrar el tradicional “Chipa Apo”. Esta actividad, tradicional de la Semana Santa, busca que los niños creen recuerdos significativos en la comunidad mientras aprenden a elaborar el alimento típico.
La jornada estuvo marcada por la alegría de los más pequeños, quienes asistieron ansiosos al oratorio del barrio.
El objetivo central es cultivar en las nuevas generaciones un profundo sentido de pertenencia y amor por sus raíces culturales. Al involucrar a los niños en el proceso, se asegura que las costumbres paraguayas perduren activamente en el tiempo.
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Angie Riveros, presidenta de la asociación de vecinos, destacó que esta es una costumbre que se había perdido y decidieron recuperarla. “Decidimos con la comunidad volver a tener esto y hace dos años que lo estamos haciendo de nuevo”, explicó. Para ella, lo fundamental es que estas tradiciones se mantengan vivas para el disfrute de las familias.
Además, Riveros invitó a la ciudadanía a visitar el oratorio, que este año celebra su centenario como un gran punto turístico. Es una opción ideal para el recorrido de las siete iglesias, recibiendo a ciclistas, grupos de buses y extranjeros.
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El barrio, pionero en turismo, ofrece una experiencia única para los asuncenos en esta Semana Santa.
La chipa es nuestro “pan sagrado”
La profesora de gastronomía Myriam Vera aportó su conocimiento técnico, definiendo a la chipa como nuestro gran “pan sagrado”. “Es una costumbre nuestra comer chipa siempre en Semana Santa”, afirmó la docente con gran pasión por la enseñanza. Para ella, la gastronomía es un pilar fundamental de la identidad nacional que debe ser transmitido.
Vera enfatizó la importancia educativa de esta labor: “Para que tengamos un plato que nos represente, tenemos que poner la semilla acá”, dijo. Vera definió a la cocina como un aula abierta donde se siembra el respeto por lo tradicional.
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María Jacinta Leguizamón, vecina histórica del barrio, resaltó que lo más valioso de estas fechas es la armonía y la reunión familiar. “Entre pobres y ricos no tiene que haber diferencia, sino la cristiandad y el reunirte con la familia”, expresó emocionada. Para ella, compartir el alimento tradicional trasciende lo material para convertirse en un acto de fe.
Doña Jacinta relató que aprendió la técnica de sus antepasados y que aún tiene la dicha de que su madre de 91 años prepare con ella la chipa en familia. Aseguró que es vital que los jóvenes conozcan estas prácticas para que el legado familiar y cultural no llegue nunca a su fin.
Atracción que no termina
Entre los padres presentes, Jimena manifestó su emoción por transmitir a su pequeña hija Sara, de apenas 10 meses, “lo nuestro”. Pese a su corta edad, la pequeña vestía su delantal y gorro para cocinar. Para su madre, seguir la tradición de sus abuelos es una forma de integrar a los niños a la cultura nacional.
Asimismo, Ethan, otro padre de familia, llegó junto con su esposa e hijos desde Filadelfia, Chaco, para que sus niños aprendieran sobre esta emblemática y querida tradición paraguaya.
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“Nos encanta, es un buen lugar aquí en la ciudad”, comentó sobre su reciente mudanza a Asunción y su visita al barrio. Su presencia demuestra el gran alcance y atractivo que San Jerónimo posee para todos los visitantes.