El fiscal Julio Ortiz imputó por presunta estafa y producción mediata de documentos públicos de contenido falso a Alejandrino Gonzalo Pedro Acuña Vázquez, quien ocupó los cargos de rector y administrador de la Universidad Sudamericana entre los años 2009 y 2015, mismo periodo en que supuestamente el condenado por producción mediata de documentos públicos de contenido falso y uso de documentos públicos de contenido falso Hernán David Rivas Román fue alumno de la carrera de Derecho en la institución.
La causa se inició con la denuncia presentada por los abogados Ricardo Daniel Sasiain e Hilda Vallejo, en representación de la Universidad Sudamericana; y de los nuevos administradores de la institución José María Manzoni Ramírez y Arturo Joaquín Peralta Vierci, en contra de Alejandrino Gonzalo Acuña Vázquez.
José Duarte, titular de la ANEAES, dijo que el caso Rivas se vuelva emblemático y genere repercusiones de este orden es saludable para el para el sistema de Educación Superior.
“Yo debo decir con mucha honestidad que la Universidad Sudamericana de ese momento no es la de hoy. Tiene otra conducción, tiene otra manera de funcionar, se ha ordenado, pero es un caso emblemático. Debería también la cadena de responsabilidades que se encuentran en el Estado y permitió esto, también sea revisada. No fue esto simplemente una acción de mala fe de la universidad, ni mucho menos del acusado el exsenador. Hay responsabilidades públicas claras que han procedido de manera ilegal en este caso y en muchos otros”, sostuvo.
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Medidas tomadas por las instituciones
Detalló que el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) está tomando decisiones, como los aproximadamente 100 docentes que fueron apartados al corroborar que sus títulos eran falsos, aunque reconoció que son medidas insuficientes hasta que no se garantice la trazabilidad del sistema.
“Que no funcione el Registro Único del Estudiante (RUE) de la educación superior, hasta que no haya claridad en el proceso y los requisitos sean cumplidos a rajatabla y a además sea información pública, tenemos que transparentar todos los procesos en la educación superior si queremos recuperar el valor real que debe tener un diploma, el valor real que debe reflejar un diploma en términos de competencias, habilidades, o si no vamos a avanzar hacia un deterioro muy grande de lo que significa transitar la experiencia universitaria y recibirse en una determinada profesión”, concluyó.