Más allá del logro macroeconómico, este nuevo escenario abre una pregunta interesante: qué implica realmente el doble grado de inversión para el desarrollo de startups tecnológicas y su acceso a capital.
Doble grado abre oportunidades y condiciones
Desde la perspectiva del capital emprendedor, el grado de inversión amplía el universo de actores que pueden mirar al país. Algunos inversores institucionales que antes tenían restricciones formales, hoy pueden al menos iniciar conversaciones. Esto no implica un flujo automático de capital, pero sí un cambio en las condiciones de entrada.
En el mundo del venture capital, el capital es global y comparativo. Las startups no compiten solo dentro de su país, sino contra alternativas en otros mercados. En ese contexto, el nuevo marco permite que la evaluación sea más clara y directa: equipo, tamaño de mercado, modelo de negocio y capacidad real de ejecución pasan al centro de la escena.
Desde lo local para lo global
A nivel global, el capital emprendedor atraviesa una etapa de mayor selectividad. Los inversores priorizan proyectos que muestran disciplina en el uso del capital, claridad en sus métricas y una comprensión profunda del problema que buscan resolver. Además de proyecciones ambiciosas, se valora la capacidad de aprender rápido, ajustar y ejecutar con foco.
Para startups que nacen en mercados como el paraguayo aparece además una pregunta clave: cómo pensar la escala desde el inicio. Cada vez más, los proyectos atractivos son aquellos que logran operar localmente pero diseñarse globalmente, tanto en producto como en estrategia comercial y talento.
Este nuevo escenario también invita a reflexionar sobre el rol del ecosistema. Programas de aceleración y corporativos pueden funcionar como conexión entre el talento emprendedor y el capital internacional, ayudando a traducir ideas en compañías invertibles bajo estándares globales.
En la conversación de las posibilidades
El doble grado de inversión no define el resultado, pero sí eleva la calidad de la conversación. Permite pasar del “¿es Paraguay una opción?” al “qué tipo de proyectos Paraguay puede ofrecer al mundo”. Esa transición, sutil pero poderosa, es donde se juega gran parte del impacto de este hito.
Aprovechar este momento requiere más que entusiasmo: implica fortalecer capacidades, profesionalizar proyectos y aprender activamente de lo que ya funciona en otros ecosistemas. La oportunidad está en usar este nuevo contexto como plataforma, no como punto de llegada.
En ese camino, Paraguay puede dar un paso relevante: transformar estabilidad en innovación y conversación en ejecución. Si eso ocurre, el interés incipiente puede convertirse en algo mucho más valioso y duradero: startups sólidas, capital bien asignado y compañías nacidas en Paraguay con ambición y alcance global.
*Managing Partner Grupo Cibersons