Primer trimestre: el consumo masivo se muestra con cautela

Dentro de estas últimas, los bienes de consumo crecieron 15,8%, y los destinados al uso interno aumentaron 12,7%.

La primera parte del año dejó una señal menos lineal de lo que sugieren los grandes números. La inflación se mantuvo acotada, la actividad se expandió y el crédito avanzó con fuerza, pero el consumo masivo no mostró un despegue uniforme. La radiografía sugiere un mercado que adquiere, aunque con mayor selección, más sensibilidad al precio y un cierre de marzo menos dinámico.

Lo que se puede observar al cierre del primer trimestre es un escenario intermedio, con una macroeconomía favorable, pero sin traducirse de forma homogénea en el carrito de compra. El mejor termómetro para esa lectura es la combinación de señales: el Estimador de Cifras de Negocios (ECN) del Banco Central del Paraguay (BCP) mostró en enero una variación interanual de apenas 0,2%, mientras el Indicador Mensual de Actividad Económica del Paraguay (Imaep) registró en febrero una expansión interanual de 3,8% y acumuló 2,7% en el primer bimestre.

A pesar de ese crecimiento, el propio índice señala que se presentaron reducciones en la actividad comercial y los servicios gubernamentales. Ese contraste ayuda a entender mejor la ecuación, con la economía avanzando, pero con un consumo cotidiano mucho más moderado.

También en la industria aparecen señales mixtas. En febrero, la manufactura creció 0,7% interanual, con aportes positivos de aceites, lácteos, azúcar, molinería, panadería, bebidas y tabacos, es decir, varios rubros directamente vinculados a la canasta diaria. Sin embargo, ese resultado convivió con caídas en el sector cárnico, otros alimentos, cueros y calzados, productos químicos, productos metálicos, además de maquinaria y equipos. Con esto no se observa una dinámica de expansión pareja, sino de demanda selectiva.

Precios más calmos, consumo selectivo

La inflación mensual fue de 0,6% en enero, 0% en febrero y 0,8% en marzo; con eso, el indicador acumulado en el año llegó a 1,4% y el interanual bajó a 1,9% en marzo. Si bien esta es una de las variables más relacionadas con el consumo diario, porque teóricamente señala una merma en la erosión del ingreso y da mayor previsibilidad al gasto de hogares, muchas veces no se traduce en el sentir del paraguayo “de calle”, ni mucho menos en su bolsillo.

Marzo volvió a mostrar subas en combustibles, frutas frescas, hortalizas y tubérculos, huevos, quesos, azúcar y pescado, mientras otros segmentos alimenticios corrigieron a la baja, entre ellos carne vacuna, cerdo, pollo, panificados, pastas, arroz, café y bebidas gaseosas. El resultado refleja un consumidor menos presionado por una inflación general alta, pero todavía obligado a administrar variaciones fuertes dentro de categorías muy sensibles.

Allí aparece uno de los rasgos más nítidos del trimestre. Los hogares encontraron algo más de aire en los precios agregados, pero siguieron —y siguen— tomando decisiones estratégicas frente a productos con comportamiento dispar. Eso también ayuda a explicar por qué el mercado no ofrece una sola lectura o dirección. En supermercados, el arranque del año fue positivo, aunque marzo mostró una moderación y cerró cerca de los niveles del mismo mes del año anterior. Esa desaceleración de fin de trimestre sugiere que el repunte inicial no alcanzó todavía la consistencia suficiente como para hablar de un ciclo expansivo consolidado.

Crédito presente, confianza más tibia

Por otra parte, en febrero, el saldo de los créditos al sector privado creció 15,47% interanual, mientras los depósitos avanzaron 15,98%. Claramente esa profundidad financiera ayuda a sostener consumo, comercio y reposición, pero el problema es que no todo ese impulso llega limpio al bolsillo. La tasa activa promedio en moneda nacional se ubicó en 16,33%, todavía en niveles elevados. Es decir, hay financiamiento, pero no es barato.

En paralelo, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) se situó en 50,07 en febrero, apenas por encima de la zona neutral y por debajo del nivel observado tanto en el mes previo como en febrero del año pasado. El escenario muestra un crédito que empuja, pero la confianza no acompaña con la misma convicción.

Reposición activa, demanda controlada

A su vez, el comercio exterior mostró un aumento de 12,8% en las exportaciones totales y de 11,7% en las importaciones a marzo. Dentro de estas últimas, los bienes de consumo crecieron 15,8%, y los destinados al uso interno aumentaron 12,7%. La variación por sí misma no prueba una aceleración del consumo final, pero sí sugiere un mercado con reposición activa y una demanda que cuanto menos no se detiene.

Más aún, el informe del BCP remarca que dentro de ese grupo se destacó el incremento de bienes de consumo duraderos. A la vez, varias bajas en bienes importados, favorecidas por la apreciación previa del guaraní, ayudaron a amortiguar la presión en rubros como electrodomésticos y equipos audiovisuales.

Lo que deja marzo hacia adelante

El escenario base sigue siendo de crecimiento moderado, con expectativas relevadas por el BCP que apuntan a una inflación de 3,5% para el cierre de 2026 y a un crecimiento del PIB de 4,2%. En principio, son condiciones compatibles para una mejora gradual del consumo masivo. Pero el segundo trimestre dependerá de algo más básico que la macro: adecuación en los niveles de ingresos, mejora del poder adquisitivo, aumento en la confianza del consumidor y circulación efectiva de recursos que logren trasladarse a compras concretas para llegar a fin de mes.

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