Abrir una empresa en Paraguay era rápido, barato, sin demasiadas manos que lo impidieran. El impuesto único del 10%, la regulación liviana y la estabilidad macroeconómica convertían al país en el oasis del Cono Sur.
Ese tiempo se fue agrietando, frente a una competencia que avanza en la carrera por atraer capitales. El país retrocedió, se estanca y no avanza: se congeló en el puesto 12 del ranking de complejidad empresarial dos años seguidos.
Sin embargo, los números de inversión cuentan su historia propia. En 2024, Paraguay recibió un flujo neto de Inversión Extranjera Directa (IED) de US$ 931 millones, un 15% más que en 2023.
Mientras América del Sur, como bloque, contrajo sus flujos en -18%. Entonces la pregunta es: ¿es fácil operar?, ¿cuánto cuesta la fricción y cuánto aguanta el margen?
El informe Global Business Complexity Index, que mide 292 indicadores en contabilidad, gestión de entidades y recursos humanos, resume que Paraguay no avanza en la mejora del clima de negocios. Se estancó en el puesto 12, luego de haber caído desde el 2022 desde el puesto 19.
Los países vecinos son aún más complejos para hacer negocios, Brasil (3º), Colombia (6º), Argentina (9º), Perú (10º), Bolivia (7º), excepto Uruguay, Costa Rica y Dominicana. Paraguay está a dos pasos del top 10 de los países más complejos del mundo para hacer negocios, según el TMF. (Gráfico 1).
De 19º a 12º, caída en cuatro años
En 2022, Paraguay ocupaba la posición 19ª. En 2024 cayó al 13er lugar y en 2025 bajó al 12º, donde se mantiene, confirmando una tendencia por dos años.
El puesto 12 no es un logro como algunas instituciones de Gobierno lo publican en comparación con los vecinos; es una señal de una rigidez estructural que puede afectar al desembarco de capitales internacionales.
El país no logra simplificar, suma fricciones antes de sumar eficiencia y más capitales.
El mapa regional: quién simplificó y quién no
América Latina no es un bloque uniforme. El GBCI 2026 muestra trayectorias opuestas: países que redujeron fricción, países que acumularon y países que simplemente no se mueven.
- Uruguay (24º) sube tres posiciones en relación con 2025 y se consolida como el referente de predictibilidad del Cono Sur. Su trayectoria no es lineal, llegó a estar en el puesto 35 en 2023, pero la tendencia reciente es clara: menos complejidad.
- República Dominicana (55º) es el caso de estudio inverso. En 2023 estaba en el puesto 18. Tres años de trabajo regulatorio la llevan al 55º. Una subida de 37 posiciones que muestra que la simplificación administrativa sí es posible cuando hay voluntad política.
- Costa Rica (63º) desde 2022 ha mejorado 18 posiciones de forma sostenida. Hoy es una de las jurisdicciones menos complejas a nivel global. Su trayectoria confirma que la simplificación es una decisión.
El contraste es elocuente. Mientras Costa Rica y República Dominicana redujeron fricción, Paraguay se estancó. La brecha con Uruguay, doce posiciones, mide en concreto lo que le cuesta al país atraer inversión de calidad.
Sudamérica: burocracia y costos ocultos
El GBCI 2026 pone números a algo que muchos ejecutivos saben por experiencia: operar en Sudamérica tiene costos ocultos que van mucho más allá de los impuestos. (Gráfico 2).
- Talento, el gran cuello de botella: El 80% de las jurisdicciones sudamericanas reportan dificultades críticas para atraer y retener personal especializado. La respuesta es más movilidad internacional de empleados, con toda la carga de cumplimiento laboral que eso implica.
- Salarios por mandato: El 70% de las jurisdicciones de la región exigen aumentos salariales por ley. Para las empresas con nómina regional, es una variable imposible de ignorar.
- Tecnología: Solo el 40% de los expertos consultados espera un desarrollo tecnológico constante y predecible. Apenas el 60% cree que la tecnología está logrando reducir la complejidad operativa.
Los números de la IED
Frente al cuadro de complejidad creciente, los datos de inversión extranjera directa del Banco Central del Paraguay tiene su propia narrativa.
En 2024, el flujo neto de IED alcanzó US$ 931 millones, resultado de entradas brutas por US$ 3.291 millones y salidas por US$ 2.360 millones.
La tendencia es estructural. En 2008, la inversión directa representaba el 10% del PIB paraguayo. En 2024 llegó al 23%. El número de países inversores pasó de 39 a 68 en el mismo período.
El crecimiento no es especulativo. El flujo neto se sostiene principalmente por la capitalización de empresas y la reinversión de utilidades, lo que indica compromiso. No es dinero que entra y sale, son recursos que las empresas apuestan.
La IED para el período 2008-2023 tiene un promedio anual a US$ 569 millones. El pico histórico se registró en 2022 con US$ 951 millones, US$ 807 millones en 2023, US$ 931 en 2024 y US$ 381 en 2023. La tendencia es ascendente, con una base que se duplicó en quince años, consolidando a Paraguay como un destino de capitales en la región. (Gráfico 3).
La región pierde terreno en IED. Paraguay con 0,5% aspira más
América del Sur registró una caída del -18,4% en los flujos netos de IED en 2024. Brasil, que concentra el 53% de toda la IED regional redujo sus flujos -8%. Argentina cayó un -52%. Chile retrocedió un -36% y Colombia un -15%.
Perú creció un 65% hasta US$ 5.887 millones. Bolivia registró un leve avance del 3%. Uruguay cerró 2024 en terreno negativo con una caída del 176% respecto al año anterior.
Paraguay creció contracorriente. Pero en el panorama regional la participación sigue siendo marginal: 0,5% de la IED de América del Sur. Por encima de Ecuador y Bolivia que tienen el 0,2% y por debajo de Colombia 13%, Perú 5%, Chile 10%, Argentina 10% y Brasil 53%.
¿Quién y qué rubro apuesta por Paraguay?
Brasil lidera el saldo acumulado de inversión directa con el 15% del total. Le siguen Estados Unidos (10%), Países Bajos (10%), Uruguay (7%) y España (6%). Por sectores, el comercio concentra el 19% del saldo, la intermediación financiera el 16%, la elaboración de aceites y el transporte el 7% cada uno.
En 2024, los sectores más dinámicos en flujos netos fueron comercio, servicios a las empresas, comunicaciones, producción de carne, intermediación financiera y el sector forestal.
Los flujos negativos se registraron en productos metálicos, servicios inmobiliarios y elaboración de aceites, un sector que históricamente pesó en el saldo, pero que en 2024 mostró retracción.
Paraguay, con inflación controlada, tipo de cambio relativamente estable y un sistema tributario todavía competitivo, sigue siendo atractivo para quienes llegan con estructura sólida y capacidad de absorber fricción y complejidad en el clima de negocios.
UE-Mercosur: oportunidad con trampa
El acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur llegó en el momento en que la complejidad operativa de la región está en su punto más alto.
Paraguay, como miembro del bloque, accede a un mercado de 450 millones de consumidores europeos. Pero el acceso formal no garantiza el aprovechamiento real. Si la puerta comercial se abre y la burocracia no retrocede, la ventaja se puede evaporar.
Las empresas que quieran aprovechar el acuerdo necesitarán infraestructura de cumplimiento comparable a la que exigen los socios europeos: trazabilidad, reportes electrónicos, estándares contables alineados. Paraguay tiene margen para construirla. Pero las negociaciones corren.