La industria de los eventos: margen de hasta el 18%, y el 75% del presupuesto se queda en el país

El negocio de los eventos.

Eventos corporativos, deportivos, bodas, cumpleaños y celebraciones impulsan un mercado local cada vez más sofisticado, donde la personalización, nuevos servicios y tendencias como las bodas de destino disparan los presupuestos. La industria local es rentable: 18% de margen.

La organización de eventos sociales es una actividad que mueve una amplia cadena de servicios y genera oportunidades para distintos sectores vinculados a la producción.

Definir una inversión inicial resulta complejo debido a que depende de múltiples variables, como la cantidad de invitados, la locación elegida, la decoración, la gastronomía y los servicios complementarios.

Desirée Marie Grillón, wedding planner con 26 años de trayectoria, explica que una boda sencilla, pero completa, con salón alquilado, ambientación, mobiliario, iluminación, servicio gastronómico, barra de tragos, postres, DJ y coordinación profesional, actualmente puede costar entre US$ 120 y US$ 150 por persona.

Un evento con aproximadamente 100 adultos y entre 150 a 200 jóvenes puede superar fácilmente los US$ 80.000, debido a la incorporación de nuevos elementos, tecnología, ambientación y servicios especializados.

Desirée Marie Grillón, wedding planner.

El auge de las bodas de destino

Las bodas realizadas fuera del país también forman parte de las nuevas tendencias del mercado. Las denominadas “bodas de destino” ganan espacio entre parejas que buscan escenarios diferentes para celebrar.

El costo de estas producciones varía según el destino seleccionado. Lugares como Punta del Este, playas de Brasil o locaciones europeas presentan presupuestos diferentes por los costos asociados a servicios, hotelería y logística. También crecen las propuestas hacia destinos como Cancún y La Riviera Maya, donde agencias de viajes y hoteles desarrollan paquetes especiales que facilitan la organización para los novios y sus invitados.

El ritmo del sector

Grillón asegura que la organización de eventos dejó de ser solo una actividad social para transformarse en una verdadera industria. Cada celebración involucra a floristas, ambientadores, técnicos de iluminación, sonido, empresas de estructuras, gastronomía, vajillería, personal de montaje, mozos y cantineros.

En su empresa, la wedding planner organiza entre 180 y 200 eventos anuales, una cifra que refleja el movimiento económico que genera el sector.

Las nuevas tendencias modificaron las expectativas de los clientes. Actualmente, los eventos buscan transmitir identidad y crear recuerdos únicos mediante detalles personalizados.

Eventos sociales.

Cadena de proveedores

Grillón señala que existen oportunidades para nuevos emprendedores que aporten creatividad al rubro, desde productos personalizados hasta propuestas innovadoras como perfumes, velas y elementos diseñados especialmente para cada celebración.

“El evento ya no es solamente una fiesta, es una experiencia”, sostiene, al destacar que el mercado todavía tiene espacio para seguir creciendo con nuevas ideas y servicios.

Hasta el 85% de la inversión se queda en la economía local

Los grandes eventos son motores de desarrollo económico, empleo e innovación. Xenia Kent y Nicole Ayala, fundadoras de Xelebra, explican cómo una industria cada vez más profesionalizada impulsa la economía local y posiciona al país para recibir encuentros de nivel internacional.

La organización de grandes eventos genera un impacto que va mucho más allá de la rentabilidad de una empresa. Para Xenia Kent, el verdadero valor de esta industria radica en el efecto multiplicador que produce sobre la economía nacional.

Explicó que, dependiendo de la escala, la complejidad y los riesgos asumidos, el margen financiero de un evento internacional suele ubicarse entre el 12% y el 18%, mientras que, de acuerdo con estimaciones basadas en la experiencia de Xelebra en proyectos de gran escala, cerca del 75% del presupuesto permanece en el país mediante la contratación de proveedores, técnicos, artistas y servicios logísticos. En proyectos de gran escala, ese efecto puede alcanzar incluso al 85% de la inversión inicial, dinamizando hoteles, restaurantes, transporte, comercios y una extensa red de empresas y profesionales paraguayos.

Xenia Kent y Nicole Ayala, fundadoras de Xelebra.

La economía de la experiencia

Nicole Ayala señaló que la industria evolucionó hacia la denominada economía de la experiencia. Indicó que, de acuerdo con la experiencia de la compañía y el análisis de los briefs recibidos, alrededor del 80% de los clientes ya no busca únicamente un escenario o un espectáculo, sino propuestas inmersivas que generen emociones y contenido compartible.

Añade que, en determinados eventos corporativos, se estima que más del 65% de la amplificación digital posterior proviene del contenido generado por los propios asistentes, lo que extiende el alcance de las empresas en plataformas digitales.

Para responder a esas exigencias, indicó que la planificación incorpora metodologías internacionales, matrices de riesgo y centros de control operativo que permiten coordinar simultáneamente infraestructura, tecnología, seguridad y logística.

Más de 1.000 personas y una oportunidad hacia 2030

Ambas coincidieron en que el capital humano sigue siendo la principal inversión del sector. En los eventos de gran escala interviene una amplia red de profesionales, proveedores y empresas especializadas que deben coordinarse bajo una misma planificación.

En determinados proyectos, el conjunto de personas involucradas directa e indirectamente a lo largo de toda la cadena de valor puede superar 1.000, lo que exige procesos claros, capacitación permanente y una gestión operativa altamente profesional.

Consideran que el Mundial 2030 representa una oportunidad histórica para acelerar inversiones, fortalecer la infraestructura y consolidar a Paraguay como un país preparado para recibir grandes eventos internacionales.

Para Xelebra, el desafío también impulsará la profesionalización de toda la cadena de valor, desde productores y artistas hasta empresas de logística, hotelería y gastronomía, dejando un legado que trascienda cada espectáculo y fortalezca el desarrollo del país.

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