Arrancan los motores

Con los vehículos de competición sobre suelo guaraní, inicia oficialmente el periodo del Mundial de Rally en Itapúa. El evento internacional promete atraer a unos 400.000 espectadores, quienes se concentrarán en el departamento de Itapúa para ser testigos de una cita histórica.

La adrenalina de los motores no solo despierta la pasión de los fanáticos del automovilismo, sino que también pone a prueba la capacidad logística, organizativa y de infraestructura de toda una región.

Los registros de ocupación hotelera son similares a los de la temporada alta en la región, lo que demuestra que el turismo deportivo tiene la fuerza necesaria para romper la estacionalidad económica. La particularidad del evento, según la experiencia del año anterior, es que el grueso del público apuesta por alojamientos alternativos, como campings y otros, que estén más cercanos a los lugares y tramos específicos donde pasarán los vehículos en competencia.

El gran movimiento de personas y, por sobre todo, de vehículos dejará en evidencia nuevamente las enormes carencias en materia de políticas y planificación urbanística en la región. Las medidas de las calles, por ejemplo, ya no corresponden al flujo de circulación que hoy tienen. El diseño vial actual quedó obsoleto ante la masificación del parque automotor.

El microcentro de Encarnación sigue concentrando la mayor cantidad de servicios, comercios e infraestructura pública, lo que constituye un problema serio entendiendo que los accesos a la ciudad son limitados y estrechos. Durante días de alta concurrencia, este embudo geográfico paraliza las actividades cotidianas de los ciudadanos locales.

Las rutas distritales se saturan rápidamente, aislando barrios enteros. El deficiente e histórico problema del transporte público generó un crecimiento acelerado del parque automotor privado en toda el Área Metropolitana. Los ciudadanos se ven obligados a adquirir motocicletas o automóviles para asegurar su movilidad diaria. Esto, sumado a la falta de una infraestructura vial planificada a largo plazo, se traduce en un caos durante horas pico.

Es importante resaltar que eventos como el Mundial de Rally son sumamente necesarios, no solo para generar un movimiento económico inmediato, sino principalmente para evaluar las fortalezas reales de la región y potenciar los espacios que son necesarios reformar. En la edición 2025 quedó claro que la ciudadanía y la organización civil pueden estar a la altura del desafío. Pero, pasada la euforia, es pertinente preguntarnos: ¿Qué legado estructural, social y vial dejará realmente el Mundial de Rally en Itapúa? El objetivo principal debería apuntar, de forma obligatoria y sostenible, al desarrollo integral de la región.

sergio.gonzalez@abc.com.py

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