Un fin de mes con San Roque en el bolsillo

En junio de 2025 Santiago Peña lanzaba en Paraguarí una arenga genuflexa: “sigámosle a Cartes, sigámosle a Cartes, sigámosle a Cartes”. Cartes era entonces omnipotente. Hoy está abandonado por Peña y demás, y “ya camina lerdo”, diría Piero. No lo sigue nadie. La puja Cartes-Peña moviliza a la polítiquería, mientras los comunes solo ansiamos el milagro de llegar con un San Roque a fin de mes.

El cartismo, movimiento solidificado por el dinero de Cartes, parecía indestructible. Afiliado a la ANR en 2009, Cartes dinamitó instituciones republicanas e impuso su ley. Copó los poderes prostituyendo todo a billetazos. No tenía carisma, ni ideas ni elocuencia. Era un patrón con abundante dinero. El resto de su historia ya lo conocen.

Peña, Alliana, Bachi, Latorre y demás deudos desfilaban por el Quincho para rendirle pleitesía, recibir su bendición y lograr la foto del día.

Una mañana se enojó con Alliana y exigió a Peña: “arreglá tu banco”. Alliana se fue con Peña, nuevo jefe de la familia, y tras ellos, todos los que fatigaban el Quincho hasta el día antes. Había un nuevo Eldorado. La guardia de adulones de “don Horacio” se desintegró.

Parafraseando a Sabina, el cartismo duró lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks, aunque pareciera mucho tiempo desde 2009 hasta 2026. El que fuera el movimiento “más poderoso del Partido Colorado” se escurrió raudamente con una estirada de cadena. Se fue todito. Bachi, primer centurión del Quincho, por ejemplo, cruzó el Pilcomayo y exclamó, como un Julio César villahayensis, la histórica sentencia: ya e ya. Y se unió a Peña, poseedor de la viruta.

Ahora hablan de peñismo. Peña se empeñó en convertir en virreyes a los gobernadores. Hasta hace poco estos no servían para nada, pero pasaron al frente con Hambre Cero. Peña atrae a la tropa que ve en él la nueva máquina de billetes. Y anda en amores con el viejito Tío Sam.

Cartes ya no estaba luego “generoseando” (lindo neologismo) con la plata últimamente. Y los “ideales patrióticos” de la legión carmesí emigraron del Quincho a Mburuvicha Róga. Los correlí excartistas incondicionales avanzan ya a la voz de “sigámosle a Peña”.

Peña parece fuerte, pero podría despeñarse en la medida en que no satisfaga el hambre de la tropa y se acerque el final de su mandato. Habrá que ver también cuántos peces de hielo durará el idilio con Alliana, ahora que este ha levado ancla. Y habrá que ver si a Cartes su resentimiento no le inspira alguna acción política que les borre la sonrisa a sus dos polluelos que abandonaron el nido.

Este es el espectáculo que acapara la marquesina nacional. Parece más importante que la tragedia de las inundaciones. Porque mientras los de arriba libran fieras batallas por el poder y el dinero sucio, los de a pie combatimos cotidianamente para llegar a fin de mes con un San Roque en el bolsillo.

nerifarina@gmail.com

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