La Justicia es el último refugio de la democracia. Cuando los demás poderes institucionales claudican, la Justicia suele alzarse para salvar a la República. Si ella también cede, el país queda a merced de la crápula que pervierte la ley para intimidar a los justos. El Consejo de la Magistratura nos entregó —días atrás— un mensaje que raya en lo repugnante.
¿Les interesa a los políticos el desastre del IPS que refleja el desastre del sistema de salud pública? Pareciera que no. Hoy las prioridades son el vice de Alliana y las variopintas candidaturas al cargo electoral que fuere. Ni siquiera se esbozan proyectos-país. La ciudadanía puede esperar. Cada cual juega su juego.
Clavijo, municipio de La Rioja, España, situada en montes que bajan de la cordillera Ibérica, tiene una población que no suele alcanzar 300 habitantes. En algunas épocas disminuye a menos de 100. Pero desborda en leyendas, con su castillo y su batalla en la que el mismísimo Santiago Apóstol apareció para liderar una victoria imposible. Historias que cautivan sin que importe mucho la verdad.
Gustavo Leite, embajador particular de “don Horacio” en Estados Unidos, se preguntó: “¿Por qué tenemos que gastar plata en los niños y las familias?”. Sí. Para qué gastar en niños. Invirtamos en políticos, honorables, heroicos ciudadanos. ¡Viva Rivas! ¡Viva Erico! Disfruten del permiso que les otorgaron por tanto esfuerzo en favor de la patria.
“La enfermedad de Cartes coincidió con el descontrol de carácter de mucha gente”, afirmó Calé. Enrique Riera sacudió a “cuervos y carroñeros” de buscar provecho político de la convalecencia del jefe. Cerró Alliana: “no permitiremos que gente que se sumó recientemente al movimiento” venga “a hacernos pelear”. Todo apunta al extendota, recién llegado al Quincho y cuyo carácter se descontroló recientemente.
Mientras en el mundo afloran los therian —gente que se percibe animal—, en el Paraguay aparecen los therian jurídicos, que se perciben profesionales del Derecho. En griego antiguo “Therian” significa “bestia”. Y, ¡oh, casualidad!, aquí hay bestias que se perciben abogados. Esta es una historia del mayor fraude moral en nuestro país.
Bajó de la ostentosa camioneta. Ensayó un aire de imponencia. Se prendió un botón del saco y estrenó el andar de autoridad con una elegancia impostada. Venía de la pobreza sólida —material e intelectual— y se encontró, sin pensarlo, con la calidad de senador de la Nación. Así entró a la hoguera que cremó su voluntad.
