Verona, más allá del drama shakesperiano

Panorámica de Verona en el mirador de Castel San Pietro. (Andrea Insa Marco/EFE).Andrea Insa Marco

Verona evoca un destino mágico, por ello atrae a miles de turistas más allá de ser famosa por el drama shakesperiano Romeo y Julieta. Esta villa está ubicada en el norte de Italia y junto a las aguas del río Adigio ofrece un paisaje único.

Con la construcción del monumento más célebre y conocido de la ciudad: el anfiteatro conocido como la Arena de Verona, la comunidad tomó un nuevo estatus.

Imponente y titánica, la Arena, situada en el centro de la ciudad, es la primera parada para todo aquel que pise Verona. Recorrer su foso, sus gradas y sus palcos, y contemplar su envergadura constituyen una experiencia en sí misma.

De junio a septiembre, la Arena acoge el Festival de Verona, donde se suceden conciertos de ópera de cantantes líricos actuales.

En la misma plaza donde se encuentra el anfiteatro, el visitante puede contemplar el Palacio de la Gran Guardia, el ayuntamiento –conocido como Palacio Barbieri– y la estatua de Víctor Manuel II, refiere un reportaje de la agencia EFE que ensalza espacios históricos dignos de visitar.

El corazón medieval

El paseo por la vía Giuseppe Mazzini desemboca en la Plaza del Erbe Históricamente, este lugar fue el antiguo foro romano y el punto de comercio y sede del poder político en la Edad Media. En la actualidad, es un mercadillo repleto de puestos turísticos.Nada más entrar en la plaza, la mirada se desplaza hacia la Torre de Lamberti, de 84 metros de altura. Es posible ascender hasta lo alto de esta fortaleza y disfrutar de una vista panorámica del centro histórico y viandantes que abundan a sus pies.

Lo siguiente es cruzar el arco de la Costa para acceder a la Plaza de Signori, denominada así porque, en la Edad Media, fue el centro político y administrativo de Verona y el lugar donde residían y gobernaban los “Señores”. Aquí encontramos la estatua de Dante Alighieri, rodeada por la renacentista Logia del Consiglio, el Palacio de la Ragione –que alberga la galería de arte moderno Achille Forti– y el Palacio de Cansignorio.

Detalle de un lateral de la Arena de Verona. (Marta Galán)

Cuatro iglesias

En una visita a Verona no puede faltar un recorrido por las cuatro iglesias principales de la ciudad: San Fermo Maggiore, Santa Anastasia, la basílica de San Zenón y el “Duomo” –la iglesia principal–, que es la catedral de Santa María Matricolare. A orillas del Adigio –el río que riega y embellece la ciudad–, San Fermo Maggiore representa dos iglesias en una. Situadas una encima de la otra, la superior, de estilo gótico, cuenta con un techo de madera que simula un barco invertido y con pinturas que ocupan cada hueco disponible. Pero la joya escondida de este templo es su piso inferior: una nave románica del siglo X que conserva frescos originales en sus paredes.

En la época paleocristiana existía en Verona un templo dedicado a Santa Anastasia y, en el siglo XIII, cuando se comenzó a construir la segunda iglesia del recorrido, se tomó el nombre de esta mártir. De estilo gótico, sus tres naves están sustentadas por 12 pilares de mármol rojo y merece la pena recorrerla con calma para admirar cada detalle de su techo, relata el artículo de EFE.

La basílica de San Zenón, de estilo románico, fue construida en el siglo XI sobre los restos de otro templo erigido como lugar de enterramiento de Zenón de Verona, octavo obispo de la ciudad y su patrón.

Está formada por un patio exterior y tres niveles: un presbiterio, la nave central y una cripta que alberga el sarcófago del mártir. La visita finaliza en su puerta principal, formada en el interior por 48 paneles de bronce que muestran escenas de la vida de San Zenón.La última iglesia dentro de este recorrido es el “Duomo”.

El estilo interior de este templo se destaca por la profusión y lo recargado de su decoración barroca, donde cada centímetro está cubierto por frescos y cuadros.Una parada casi obligada es el Castelvecchio, una fortificación militar perteneciente a la dinastía Scaligeri (o Della Scala), una familia que gobernó Verona desde 1262 hasta 1387. Aquí se localizan el castillo y su museo, uno de los más destacados de Verona, y el puente de Castelvecchio, que ofrece una de las mejores vistas del Adigio.

De esta poderosa familia, mecenas de las artes y la arquitectura, también encontramos en la ciudad sus monumentales tumbas góticas, los Arche Scaligere. De estilo gótico, rinden homenaje a los miembros más prominentes de la dinastía.

Turistas en el patio de la Casa de Julieta esperando a tomarse una foto con su estatua. Marta Gascón.

El mito de Romeo y Julieta

A pesar de que Verona es una ciudad con mucha más historia que la de Romeo y Julieta, el centro histórico de la villa cuenta con dos espacios que honran a sus habitantes más famosos.El primero –y el más popular– es la casa de Julieta, un edificio del siglo XIV que atrae a multitud de turistas por ser el corazón del drama de los amantes.

El patio de la vivienda, cuyo acceso es gratuito, está presidido por una estatua de bronce creada en honor a Julieta. Según se dice, quienes toquen su seno derecho encontrarán el amor verdadero, aunque también hay quienes afirman que tocarlo garantiza volver a Verona en el futuro.

En la casa de la Capuleto también está recreado el espacio donde ocurre uno de los momentos clave de la tragedia: el balcón.

Este espacio es eternizado por miles de fotografías capturadas por los turistas fascinados por el drama shakesperiano. En la obra, Romeo se infiltra en el patio de los Capuleto y escucha secretamente a Julieta, quien desde el balcón de su dormitorio admite su amor por él a pesar de la hostilidad entre su familia y los Montesco.

Quienes deseen visitar el lugar donde, hipotéticamente, ocurrió la muerte de la Capuleto, deben dirigirse al claustro de San Francisco del Corso. Allí encontrarán un sarcófago y un museo con frescos medievales y esculturas.

El broche de oro

Para culminar el viaje, lo ideal es contemplar la puesta de sol sobre la ciudad. El mejor lugar para ello es el mirador de Castel San Pietro, relata el artículo de EFE.

Si bien existen varias formas de llegar a este monumento, lo más recomendable es hacerlo a través del puente de Piedra, el monumento romano más antiguo de la ciudad. Para subir al mirador, hay dos opciones: un funicular o un sendero escalonado gratuito.Una vez en lo alto, solo queda disfrutar de unas vistas espectaculares de la urbe.

No todos los lugares son capaces de inspirar una obra literaria, pero cada rincón, calle y monumento de Verona, más allá de Romeo y Julieta, conforman una ciudad digna de ser descubierta.

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