Los Juegos Olímpicos en Milán fueron un lujo para turistas pero, ¿qué queda para los locales?

Multitudes se congregan antes de que la llama olímpica sea extinguida en el pebetero del Arco della Pace (Arco de la Paz), en Milán, norte de Italia, durante la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026, el 22 de febrero de 2026.202900+0000 DANIEL MUNOZ

Los recientes Juegos Olímpicos de Invierno en Milán han dejado un legado de transformación urbana, pero también un descontento palpable entre los habitantes, quienes enfrentan precios elevados y desplazamientos, mientras la ciudad se convierte en un refugio turístico elitista.

Los Juegos Olímpicos de Invierno clausurados el domingo deberían servir para acelerar la transformación de Milán en una metrópolis atractiva con gran proyección internacional, con sus rascacielos y sus restaurantes, pero tan cara en ocasiones que deja de lado a parte de su población.

Los jugadores de Estados Unidos celebran tras ganar la medalla de oro en el partido masculino de hockey sobre hielo entre Canadá y Estados Unidos en la Milano Santagiulia Ice Hockey Arena, durante los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026 en Milán, el 22 de febrero de 2026.

El estadio de hockey sobre hielo en Santa Giulia es todo un símbolo: construido en un terreno de la periferia, cerca de un bosque conocido por el tráfico de crack, se transformará después de los Juegos en una sala de espectáculos, con la que se busca dinamizar esa parte del sudeste de la ciudad.

Milán acogió una parte de las pruebas sobre hielo de los Juegos, aunque el espíritu olímpico no terminó de invadir esta gran ciudad, donde una expresión local dice que “hay más weeks que semanas en el año”, en alusión a las “fashion weeks” (semanas de desfiles de moda) y salones dedicados al diseño.

En un país donde la economía está estancada, el brillo olímpico de Milán destaca especialmente, aunque muchos italianos se quejan de haber sido excluidos de la fiesta por los precios elevados de las entradas.

“Una Disneylandia para turistas”

Los salarios en Milán han aumentado poco en los últimos años (+10% entre 2015 y 2023), según el Observatorio para un Alojamiento Abordable, mientras que los alquileres se han disparado (+45% en el mismo periodo, según esa fuente), antes de estabilizarse en los últimos meses.

Las familias de clase media se han visto desplazadas en gran número del centro de la ciudad y el día a día de los estudiantes se ha complicado.

Turistas en la azotea del Duomo de Milán durante los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026, en Milán, Italia, el 11 de febrero de 2026.

“Incluso en la periferia se hace difícil encontrar algo, algunos van hasta Brianza”, a 40 kilómetros de Milán, explica Giorgio Saccone, un pastelero de 31 años.

Miles de personas se manifestaron cuando empezaron los Juegos de Milán-Cortina contra este evento, al que acusaron de contaminante y de fomentar las desigualdades.

“¿Qué nos quedará?”, se preguntaba Giovanni Gaiani, de 69 años, en el cortejo, que salió desde una plaza cercana a la Villa Olímpica.

Milán se ha transformado en “una Disneylandia agradable para los turistas”, olvidándose de sus propios habitantes, denunciaba entonces uno de los organizadores de la manifestación, Alberto di Monte.

Emblema del lujo

La capital económica de Italia, lugar tradicional de acogida de numerosos nacionales en busca de mejores oportunidades laborales, ha sido señalada a menudo como una ciudad gris, en comparación con otros lugares del país con un patrimonio más fotogénico.

Fotografía de archivo: personas caminan frente a la boutique de Dolce & Gabbana en Via Monte Napoleone, una famosa calle comercial de lujo en Milán.

En el aspecto financiero se ha transformado en un imán para los capitales y ha visto duplicarse el número de turistas en diez años (hasta 9,7 millones en 2025, según la alcaldía).

Para la reputación de la ciudad marcó un antes y un después la Exposición universal de 2015, atrayendo a expatriados que “quieren una vida dinámica, cerca de la moda y del diseño”, comentó a la AFP Diletta Giorgolo Spinola, de la agencia Sotheby’s, que subraya que las ventajas fiscales suponen un motor en sectores como la tecnología y la banca.

En el centro de Milán, la calle Montenapoleone, que en 2024 fue designada como la más cara del mundo por los alquileres de los comercios según la agencia Cushman & Wakefield, acaba de abrir una inmensa tienda de Fendi.

Las aperturas de restaurantes exclusivos se multiplican también en el centro, donde el célebre cocinero e influencer turco Salt Bae, con sus filetes a 300 dólares, ha abierto un establecimiento.

De manera paralela, Milán ha vivido una promoción inmobiliaria que se ha acelerado por los Juegos Olímpicos.

Un trabajador limpia la fachada de un edificio en la Villa Olímpica tras los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 en Milán, Italia, el 23 de febrero de 2026.

En el sur de la ciudad, la Villa Olímpica, situada frente a la Fundación Prada, será transformada en alojamientos para estudiantes, con habitantes a más de 800 euros (940 dólares) mensuales.

El impacto económico inmediato de estos Juegos se estima en varios centenares de millones de euros, según un informe del lobby empresarial Assolombarda.

Pero “el auténtico reto de los Juegos es su legado”, en un momento en el que Milán pugna por ganar atractividad ante Múnich o París, precisó la directora de estudios de Assolombarda, Valeria Negri, la pasada semana.

Lo
más leído
del día