Curazao: playas que parecen piscinas naturales en el Caribe neerlandés

Playa Porto Mari, Curazao.fokkebok

A apenas unas horas de vuelo de Sudamérica, Curazao despliega una costa de calas tranquilas y agua translúcida donde el mar, protegido por bahías y arrecifes cercanos, suele sentirse como una piscina natural.

La isla de Curazao está en el sur del Caribe, frente a las costas de Venezuela, y combina playas de postal con una capital vibrante: Willemstad, de fachadas coloridas junto al canal.

Curazao forma parte del archipiélago de las Antillas Menores y se recorre fácil en auto: en menos de una hora se enlazan el oeste, donde se concentran muchas playas de ensueño, y el este, con clubes de playa y marinas.

Para quien busca arena tranquila y mar sereno, la clave suele estar en las bahías cerradas.

Las calas más espectaculares (y serenas) para bañarse

En el noroeste, Grote Knip y Kleine Knip (Kenepa) son dos miradores clásicos: acantilados claros, arena blanca y agua turquesa que, en días calmos, queda lisa como vidrio.

Grote Knip, Curazao.

Muy cerca, Playa Lagun se abre entre rocas bajas; es una de las preferidas para nadar y hacer snorkel pegado a la pared del arrecife.

Otra favorita por su calma es Cas Abao, una bahía amplia con tonos aguamarina y buen acceso para pasar el día entre chapuzones y sombra.

Playa Porto Mari, Curazao.

Porto Mari suma un ambiente relajado y excelentes entradas al agua para explorar con máscara: cardúmenes, corales y, a veces, tortugas.

Para encuentros más cercanos con tortugas marinas, muchos viajeros se acercan a Playa Piskadó (Grandi), una pequeña playa de pescadores donde el snorkel suele regalar momentos memorables.

Snorkel, buceo y una postal bajo el agua

En el sureste, Tugboat Beach es un clásico: el pecio poco profundo y la visibilidad suelen crear una escena de acuario ideal para nadadores y principiantes.

Isla Desierta Klein Curazao, pequeña Curazao, en el Caribe Neerlandés donde se encuentra el mítico faro color rosa que data de los años 1.800 y que en la actualidad se enciende con energía solar. Las blancas arenas y el agua turquesa le convierten en un paisaje único de las Antillas Holandesas. Foto: Marta Escurra

Quien quiera sumar una excursión distinta puede dedicar un día a Klein Curaçao, un islote frente a la costa principal con playas abiertas y agua de un azul intenso.

Cuándo viajar, clima y sabores locales

Curazao es cálida todo el año, con temperaturas en torno a 27–30 °C y brisas alisias.

Para muchos, el período más seco va de diciembre a abril, con días luminosos ideales para playa.

En el calendario cultural se destacan el Carnaval (verano boreal) y el Curaçao North Sea Jazz Festival (habitualmente a fines de agosto).

En la mesa, la isla se conoce por platos como keshi yena (queso relleno), guisos tipo stobá, pescado fresco y el toque local del licor Blue Curaçao, además de una escena de bares junto al mar en zonas como Jan Thiel para cerrar el día mirando el agua encenderse al atardecer.

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