Yo pago, tú pagas, el paga…

Se ha dado un inesperado debate sobre una eventual reforma tributaria - bah! reforma sobre un solo impuesto, el de la Renta Personal - a partir de las expresiones de la Viceministra de Tributación afirmando que el deseo de la administración tributaria es de “ir hacia un sistema más equitativo” y no el de recaudación. ¿Será?

“Y la palabra se hizo carne y habitó entre nosotros…” Conocido pasaje bíblico que acompaña oraciones de responso paradójicamente entre otras muchas plegarias del cristianismo. Pues bien, en la administración tributaria y en la construcción de una política fiscal, generalmente ocurre lo mismo: cuando los administradores dan una “opinión” sobre “proyectos de cambios” finalmente ocurre lo que ocurrió. Cunde la desesperación, aumenta el nivel de interpretaciones proporcionalmente al número de especialistas - y no tanto - que opinan sobre el tema y termina generando lo que menos necesita un país que busca formalizarse y atraer inversiones: incertidumbre.

La propuesta concebida en el seno de la SET afecta a los aproximadamente 30.000 contribuyentes de la Renta Personal. La consigna que lleva escrita el estandarte es tan clara como populista: “los más ricos deben pagar más”. Retención entre el 1 al 2 % como anticipo de renta personal y un tope de gastos familiares de hasta 5 millones de Guaraníes.

¿Alguien podría estar en desacuerdo con estos principios? Por supuesto que no. A cada uno según su capacidad contributiva ya enseñaba el Doctor Carlos Mersán insigne maestro de Derecho Tributario de la UNA.

Ahora bien, este sistema de Renta Personal, no está concebido como para aprobar una supuesta progresividad tal como señalan. Este sistema, que me tocó negociarlo, defenderlo y votarlo hace doce años, es un “impuesto a los gastos no deducibles”. ¿Qué significa? Que si gano 100 y gasto 100, pago cero. ¿Cómo acredito mi gasto? Con facturas legales.

Si sacamos o limitamos las deducciones (poner tope a gastos familiares, retenciones y otros) ¿cuál será el estímulo para pedir factura legal si ese gasto no será deducible del bruto de mi impuesto? La consecuencia inmediata será generar estímulos para la informalidad y por ende para la evasión.

En conceptos abstractos, todos coincidimos con la premisa de que quien más tiene más debe contribuir, conforme a su capacidad contributiva. Pero si en el Paraguay existe una evasión del 50% de los sujetos obligados a pagar impuestos más un 70% de evasión al IPS, ¿no sería más equitativo que antes que hablar de aumentos de tasas, exijamos que todos paguemos lo que hoy está previsto?

“Es muy fácil cazar en el zoológico” repetía un economista argentino meses atrás en una charla sobre el futuro de la economía argentina. Claro, porque quienes hoy somos formales y pagamos, con esta idea, pagaremos más. ¿Y quienes no pagan? Sólo Dios sabe.

Conjuguemos el verbo pagar: Yo pago, Tú Pagas, El paga, Nosotros pagamos, Vosotros pagáis,

Ellos pagan…

Esto suena más a un sistema tributario más equitativo.

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