Lo que han estudiado diversos científicos es que hoy existen mixturas genéticas, y así muchos mitos han sido derribados. A mucha gente le sorprendería saber que en su ADN existen rastros de otras razas que a lo largo de su árbol genealógico se pudieron cruzar. No existen razones para odiar, criticar, maltratar o matar a alguien por su raza, nacionalidad o color de la piel. Sin embargo, una y otra vez desde discursos populistas con claras intenciones electoralistas, visiones del mundo, cuadradas y pequeñas, quieren que se imponga la cultura de la guerra, de la xenofobia y la exclusión.
Ni la religión, ni las ideas políticas, ni otros aspectos de elección personal, incluso su club, constituyen suficiente motivo para odiar sin ton, ni son a otros. Y sin embargo, con los actos cotidianos vemos de qué manera en la cabeza de la gente se crean personas de primera y de segunda, por su apariencia, por su dinero, por su posición o influencias.
Hablar de estos temas nunca pierde actualidad, ya que como plagas aparecen en discursos y actos de terror, ¡como si semejante bandera de superioridad haya resultado alguna vez!
La sangre como las huellas digitales son componentes de la individualidad tan clasificada y única que son aspectos que permiten hallar a asesinos mediante estudios de ADN, como esos que se ven las series de televisión. Por otro lado, los grupos sanguíneos que se conocen hoy sirven para hacer donación de vida, pero no para que un hombre o una mujer se erijan uno mejores otros. Así como la sangre o el lugar en que hayas nacido no te hace mejor que el vecino, o los que viven en remotas regiones.
Aunque no está de moda, ni es fácil aceptarlo lo que te hace mejor persona es como pienses y actúes. Los extranjeros que viven en tu país, o las personas que tienen un color de ojos distinto a los tuyos no tienen más valor, lo que importa es lo que seas de verdad, lo que puedas hacer por tu sociedad, desde el lugar que te toque.
Ya hemos vivido guerras que solo traen muertes inútiles, a mí que no me vengan con cuentos de la raza pura, que semejante teoría ya huele a obsoleta. Los que atentan contra la vida, los que odian y solo tienen al ave negra en sus corazones, esos son los equivocados que tratan de minar la mente de los más jóvenes con mentiras de pies de barro, que se desintegran con las piedras fuertes de la razón.
La riqueza de la diversidad y el respeto a los otros son parte del bien común y de las conquistas humanas; que se vayan a otra parte con este bla bla bla de la sangre pura.