Por estos ordenamientos inteligentes, algunas ciudades impactan desde lo visual y por sus señales claras, sectores bien definidos y contemplados ya desde el trazado.
Sin embargo, día tras día las familias deben sortear innumerables obstáculos para llegar hasta las escuelas y colegios por ejemplo, lo que conlleva un gran estrés que no te permite amanecer con pilas para enfrentar el día.
Ya en Asunción no hay “horas pico”, el horario complicado se extiende hasta la noche, no se puede prever que tu llegada a un lugar sea en tantos minutos, sencillamente no vas a llegar temprano jamás si no prevés el caos.
Las avenidas, parques y lugares históricos deben contar con un anillo de jardinería que conlleva un estudio exhaustivo del paisajismo. ¿Qué es lo que ve la gente al desplazarse? Todavía contamos con muchos árboles, pero podríamos tener más, las plantas y flores cuidadas protegen nuestros pulmones y convierten la visual en algo ameno, agradable para el espíritu.
¿Qué es lo que solemos ver? En Asunción no solo vemos cráteres en las calles, también ahora es muy común toparse con innumerables compresores de aire acondicionado afeando las fachadas con cañerías por fuera desaguando en las veredas. Cables de telefonía, luz, TV, lo que se te ocurra para afear lo que ya es bastante desagradable. Agujeros de la Essap, medidores que son trampas para los caminantes.
Cómo duele ver que en la ciudad de Asunción pululan todo tipo de plagas, desde las termitas hasta las ratas que, desde luego, no son un patrimonio exclusivo, pero siguen su incansable transmisión de enfermedades y destrucción de paredes y techos.
Los espacios públicos tienen que estar señalizados y deben contar con basureros y baños, todo lo que permita disfrutar de un lugar respetando el derecho de los demás. Estos sitios abarcan también a los edificios, las veredas particulares, todo puede ser mejor y más hermoso, como un valor vivencial de respeto, belleza, orden y limpieza que debe acompañar a las plazas, costanera, las calles con buena iluminación y equipos de seguridad que protejan la vida de las personas.
Los ciudadanos no deberían estar abandonados a su suerte con imágenes tristes y decadentes empujados a sobrevivir en la tragedia de cruzar la ciudad para llegar a sus lugares de trabajo. Toda la infraestructura que hace a una ciudad armónica pasa por un trazado y paisajismo, que incluye a las canchas y sitios donde el deporte y la práctica de ejercicios es una inversión en salud mental y física.
Estos lugares hermosos atraen a los visitantes, pero también crean un sentido de urbanidad en los que viven su ciudad de una manera más segura y alegre.
La Policía debe acompañar a esta ciudad que crece incontenible, con miedo por la peligrosidad de los delincuentes que se sienten los dueños de las calles y lugares públicos, mientras los ciudadanos se arrinconan en su metro cuadrado, engordando frente al televisor sin disfrutar de su ciudad, que los avergüenza frente a los extranjeros.