- “La Policía puede ayudar a que los políticos escuchen mejor. Nada se escucha mejor que un buen cachiporrazo en la oreja. Días pasados, el obispo de Caacupé Mons. Claudio Giménez dijo que los políticos deben escuchar al pueblo. El problema no es que estos tengan las orejas chicas, sino que de tanto hablar al cohete se les agranda demasiado la cabeza y entonces se produce aquello de que “quien mucho abarca....” (Un cachiporrazo se escucha bien, 12-07-99)
- “En el procedimiento hubo de todo. Fueron presos dueños, encargados, abogados, militares, jóvenes. Hubo rotura de puerta, confiscación de documentos de identidad, actuación de perro (de la DINAR), gente de la Municipalidad, efectivos de la Agrupación Especializada, personal de comisarías jurisdiccionales y algunas mariposas de la noche, con caras de agradecidas, porque la cosa no era con ellas”. (Ebrios y ebroides adolescentes, 14-10-99)
- “El hecho de que ingrese al país cerveza vencida de contrabando a un precio irrisorio hace que la bebida sea muy accesible, aun para los más sogue, y que la fábrica de borrachos en el país funcione a pleno con todas sus sucursales, a tiempo completo, confeccionando ebrios, ebritos y ebroides adolescentes, a troche y moche. Ya basta con los ka’u rapó mayores, que somos muchos”. (Ebrios y ebroides adolescentes, 14-10-99)
- “No es lo mismo una raya de whisky que una raya en la pintura de tu vehículo. Con los grandes despelotes que tiene IPS, también hay que agregarle una argelería más. El de los niños medio de la calle que pululan en las playas de estacionamiento del ente. Uno te dice que te va a cuidar tu auto. El otro te dice que te va a limpiar. Otro te quiere vender algo y así sucesivamente, como diablillos enviados por Lucifer para cometer maldades de rutina”. (Niños terribles, 06-02-00)
- “Por encima del cáncer y el sida, el huésped del Aedes aegypti se convirtió en el invisible y único ingrediente de un caldo de sicosis colectiva. Un médico se quejaba días atrás diciendo que había por ejemplo personas que tenían un ataque repentino de apendicitis y se pasaban reposando por su cuenta y riesgo, deglutiendo todos los tipos del específico C tamol. Lo mismo ocurrió con alguien aquejado de sinusitis alérgica. Métale C tamol o paracetamol, o lo que se le parezca. A nadie le importa que los síntomas del dengue sean parecidos a los de la leucemia”. (Un huésped poco ilustre, 30-03-00).
- “No sería la antigua Real Policía Montada del Canadá, pero algo sería. Se trata de que centenares de comisarías, subcomisarías, puestos y destacamentos de la irreal Policía Nacional del Paraguay no cuentan con patrulleras y a decenas de estas dependencias solo es posible acceder por teléfono vía Antelco. En la guía telefónica policial, del resto, puede leerse literalmente que el invento de Bell “no tiene“, o mejor dicho, no existe. Redondeando: hay 273 dependencias policiales sin teléfono en el país y otras 186 líneas indirectas. Ni soñar con que tengan patrulleras. El “no tiene” significa que ni por Antelco”. (Sin cables ni caballos, 29-05-00).
- “No sé si Dios bosteza o tiembla. Pero de lo que estoy seguro es que el tipo suele tomarse unas vacaciones y olvidarse del mundo. Para más, a la mayoría de las personas les falta algo que no sé por qué tampoco les dotó el Altísimo: un corazón agradecido. Sin embargo, hay que reconocer también que la mayoría de los bípedos implumes hacen como que olvidan pronto, y si a veces están lejos de clamar justicia, tampoco caen en el charco de la venganza. Pero tampoco el otro extremo. No se puede agradecer y premiar a quien hizo tanto mal. Me refiero al nombre de una colonia en el distrito de Santa Rita, departamento de Alto Paraná. Esa pobre población tiene el nombre de un innombrable, el que fuera mal llamado general Patricio Colmán, a quien cuando Dios vuelva estoy seguro de que lo va a meter por los siglos de los siglos en una guampa de orines”. (Ni general ni policía, solo feroz torturador, 05-06-00)
- “Colmán tenía una imaginación portentosa para quebrantar carnes y huesos. No tenía estilo. Cada sesión era una creación diferente y lo único estable era su preferencia por el acero afilado. La única música que escuchaba en las madrugadas era el grito desgarrador de sus víctimas. No me vengan ahora con que hay que dejar en paz a los muertos, porque ese es justamente el problema. A los muertos no hay forma de reventarles la paz. Es su máximo privilegio. Tienen una inseparable paz sempiterna”. (Ni general ni policía, solo feroz torturador, 05-06-00)
- “Lo primero que nos enseñan en periodismo es procurar que nadie nos utilice, y sobre todo tratar de que no nos mientan. Así aprendemos a leer los ojos, las manos, los labios, las voces y hasta las posturas de las personas. Con el tiempo podemos entender lo que dice un silencio”. (Policías juguetones en el viejo parque, 21-06-00).
- “Hoy por hoy, se habla mucho de inseguridad. Qué haría usted si seis tipos se le acercan para reventarle a golpes? Puede hacer varias cosas: por ejemplo, pedir auxilio. También puede correr, o tal vez correr pidiendo auxilio y mientras tanto irse de cuerpo en su ropa interior. Pero Ramón A. optó por sacarse el cinto, cintareó a sus atacantes, uno de ellos murió en el entrevero y ahora el juzgado ha decidido que debe ir a la cárcel junto con los sobrevivientes agresores. El ilícito ocurrió el pasado 29 de junio (del 2000) en Santísima Trinidad y Dr. Teodoro Rojas”. (En defensa de Ramón A., 10-07-00)
- “La pedofilia es una enfermedad curable mediante la castración, según lo aseguró el miércoles pasado Jouris Vidinis, médico y diputado del Partido Conservador de la República de Letonia. El descubrimiento del científico es realmente sensacional, porque si no patenta su iniciativa, podemos medio copiarle y cortar a los corruptos de nuestro país, no las manos, sino la cabeza”. (Por la castración de la violencia imperante, 11-09-00)
- “Cuando Stroessner “cuidaba” a los jóvenes de nuestro país, estaba prohibido usar cabellos largos. Yo me fui dos veces preso por eso y en ambas ocasiones por poco me escalpelan. El que tenía barba la pasaba mucho peor. Pero ni el “rubio” pudo impedir que sus propios hijos se corrompieran”. (Juventud Pasajero Tesoro, 18-09-00).
- “Uno de los pocos encantos que adornan el machismo es que tiene muchos matices. Uno de ellos le corresponde al que deben poseer aquellos masculinos que de pronto reciben una especie de iluminación y deciden convertirse en proxenetas, o mucho mejor denominados cafichos”. (Cafichos machos 09-10-2000)
- “El medio natural de los travestis es el escándalo. Cuanto más despelote hay, mejor. Se le importa un sapo que el mundo se entere. Tampoco le importa mucho ir preso o recibir un navajazo. La cuestión es vivir cada noche el mundo del vicio total, incluida droga de alto octanaje, llenar de orines las veredas y de deyecciones inolvidables cualquier escondrijo oscuro. Qué problema hay, si para eso están los perros callejeros y de lo que resta se encargará el valiente operario municipal con su escobillón bajo el sol del mediodía”. (Cafichos machos 09-10-2000)
- "Un hombre sin anatómico es el animal más indefenso del mundo. Si Hitler hubiera vociferado sus discursos sin calzoncillos, con los testículos flameando al viento, es seguro que no hubiera hecho mucha historia. Es por eso que el tipo que tiene pantalón ya cree que está blindado y con mucho más razón si esta dentro de un automóvil. Un macho así es el perfecto espécimen de la sinrazón, el típico engendro de cabeza mediana que embiste contra todo lo que no le cabe en la cabeza. Por eso ignora que en cada esquina de las muchas que tiene que cruzar cuando va manejando le puede aparecer un tarado, como él. La muerte está tan segura de vencernos que nos da toda una vida de ventaja, y un choque es una masacre entre gente que no se conoce, para provecho de médicos, mecánicos, abogados y coimeros”. (El síndrome de la tara. 06-11-00)
- “Ya que está tan de moda entre la juventud de hoy eso de decir: “sí, boludo“, “no, boludo” y otras boludeces, les cuento que en estos días un boludo comió chancho, cual chancho, y “le bajó” mucho vino barato batido con caña, más una bebida dulce no determinada. Cuando amaneció ya había legado su polvo al polvo. Es por eso que hay que cuidarse en estos amaneceres en que el año se va por el caño”. (El trance de la Navidad. 25-12-00)
- “Cuando un menor está beodo en la vía pública, lo que tiene que hacer la policía es llevarlo directamente a la comisaría y que amanezca sentado en un banco, hasta la hora que algún adulto se haga responsable por él. No llevarlo a su casa. Esto es demasiado lujo. No es necesario. Cualquier beodito estará mucho más seguro en el banco de una comisaría, hasta las 07:00 o dos o tres horas más tarde, no importa, no le hará daño, al contrario, le templará el carácter y nunca olvidará el placer de amanecer en una comisaría. Repito, un menor no tiene absolutamente nada que hacer por las calles en horas de la madrugada. Si camina o va en automóvil, muy bien. No está transgrediendo ninguna ordenanza ni infringiendo ninguna ley. Pero estar borrachito en un panchero significa que tiene que ir a parar inmediatamente a la comisaría, junto con el panchero”. (Menores: hacer “noni” en las comisarías, 22-02-04)