Así lo destacó este lunes la directora general adjunta de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), Gauri Singh, en su discurso de apertura de la segunda jornada de la Asamblea General de esta entidad, en Abu Dabi, en la que señaló que "de manera alentadora", estamos viendo que los operadores de centros de datos recurren cada vez más a la energía renovable".
"Sin embargo, suministrar energía renovable y electricidad limpia las 24 horas del día requiere redes modernizadas, carteras diversificadas de renovables, almacenamiento y un diseño de mercado flexible, y aquí es donde la coherencia de las políticas resulta fundamental", afirmó.
Por ello, reivindicó dos dinámicas: "la IA que impulsa la transición energética y la transición energética que posibilita la IA", por lo que "ninguna puede tener éxito sin la otra".
En su opinión, la IA está desempeñando un papel "muy crítico" en la previsión de la demanda eléctrica, dado que "permite el mantenimiento predictivo, reduce los cortes de suministro y disminuye los costos", así como "ayuda a los países a extraer más valor de la infraestructura existente, mejorar la asequibilidad y planificar de forma más inteligente las inversiones que aún son necesarias".
No obstante, esta es sólo "una cara de la ecuación" porque añadió que a medida que se entra en esta nueva era digital de los sistemas energéticos, la cooperación internacional será "indispensable".
"La expansión global de los centros de IA y de la computación impulsada por IA está provocando un aumento estructural de la demanda de electricidad, a menudo a una escala comparable a la de ciudades de tamaño medio. Satisfacer esta demanda pondrá a prueba la credibilidad de las estrategias de transición energética si no están alineadas con un suministro eléctrico limpio, fiable y seguro", dijo.
Y sin estas bases, insistió, la IA corre el riesgo de "ampliar vulnerabilidades en lugar de aportar valor a nivel de sistema y excelencia", ya que "las oportunidades y los riesgos asociados a la IA trascienden fronteras, y ningún país puede abordarlos de manera aislada".
Actualmente, más de mil millones de personas utilizan diariamente las herramientas de inteligencia artificial generativa, y cada interacción consume energía, alrededor de 0,34 vatios-hora por prompt, lo que suma hasta 310 gigavatios/hora al año, una cifra equivalente al consumo anual de electricidad de más de 3 millones de personas en un país africano de bajos ingresos, según publicó la Unesco el pasado julio.
Al respecto, Joan Groizard, secretario de Estado de Energía de España, país que ostenta este año la vicepresidencia europea en la Asamblea General de IRENA, se mostró prudente al indicar que "no todo tiene que utilizar IA", y que todavía se está "tratando de encontrar la mejor manera de hallar un terreno común".
Por su parte, la directora general de Energía de la Comisión Europea, Ditte Juul Jørgensen, afirmó que hay tres prioridades mientras la UE finaliza su estrategia de IA y digitalización para el sector energético: "Aprovechar la IA para los sistemas energéticos, garantizar la interoperabilidad de los datos y la ciberseguridad, y un diseño más inteligente de los centros de datos".
Al ser preguntada sobre si un despliegue rápido conlleva riesgos de una planificación deficiente, respondió que no sugeriría "desacelerar, pero la reflexión y la cooperación son realmente importantes para que la IA y las sociedades puedan coexistir".
IRENA cierra este lunes su Asamblea General en el marco de la Semana de la Sostenibilidad de Abu Dabi (ADSW), el primer evento energético de 2026 que dura hasta este jueves y organizado por el gigante renovable emiratí Masdar, pocos días después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara la intención de retirarse de la agencia.