Un equipo internacional de científicos, dirigido por Davide Bozzi, del Instituto Suizo de Bioinformática (SIB) de la Universidad de Lausana (Suiza), extrajo el genoma de Treponema de los restos de un cazador-recolector de hace 5.500 años hallados en un abrigo rocoso en la Sabana de Bogotá, Colombia.
“Es posible que hayamos descubierto una forma antigua del patógeno que causa la pinta, sobre la cual sabemos poco, pero que es endémica en América Central y del Sur y causa síntomas localizados en la piel”, explica la coautora del estudio Anna-Sapfo Malaspinas, líder de grupo en el SIB.
“En este momento no podemos demostrar que este sea el caso, pero es una pista que vale la pena investigar más a fondo”.
Los resultados del estudio arrojan nueva luz sobre la diversidad de estos patógenos en el pasado y sirven como punto de referencia para comprender cuándo comenzaron a ramificarse en diferentes formas.
“La evidencia genómica actual, junto con el genoma que presentamos aquí, no resuelve el debate de larga data sobre dónde se originaron los síndromes de la enfermedad, pero revela que existe esta larga historia evolutiva de patógenos treponematosos que ya se estaban diversificando en las Américas miles de años antes de lo que se sabía”, apunta Elizabeth Nelson, paleopatóloga de la Southern Methodist University de Dallas (Estados Unidos).
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Comprender cómo surgieron las enfermedades treponematosas y cómo evolucionaron sus patógenos es sorprendentemente complicado, ya que las bacterias son casi idénticas genéticamente, pero se transmiten de manera diferente y pueden variar en su presentación clínica.
“Nuestros resultados retrasan la asociación de T. pallidum con los humanos por miles de años, posiblemente a hace más de 10.000 años en el Pleistoceno tardío”, afirma el responsable del estudio, Davide Bozzi.
Reducir el estigma y mejorar la salud pública
En el estudio colaboraron el arqueólogo Miguel Delgado, de la Universidad Nacional de La Plata en Argentina, y Lars Fehren-Schmitz, de la Universidad de California, Santa Cruz, quienes ya habían publicado estudios que ofrecían un contexto detallado sobre el esqueleto del que se extrajo el ADN.
En cambio, el linaje que encontraron en este individuo está asociado con las condiciones sociales y ecológicas de las sociedades de cazadores-recolectores, que incluyen alta movilidad, interacciones entre comunidades pequeñas y un contacto cercano con animales salvajes.
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Para los autores, comprender cómo surgieron y evolucionaron las enfermedades infecciosas en el pasado podría ayudar a predecir cómo podrían cambiar en el futuro y ayudar a las sociedades a prepararse para lo que está por venir.
Antes de publicar el estudio, compartieron los hallazgos con la comunidad colombiana, dada la importancia del hallazgo para la historia médica del país.
En una perspectiva relacionada, Molly Zuckerman y Lydia Bailey, de la Universidad estatal de Mississippi, subrayan que “reformular la sífilis, junto con otras enfermedades infecciosas, como producto de condiciones evolutivas, ecológicas y biosociológicas localizadas y muy específicas, así como de la globalización, puede representar un paso fundamental para reducir el estigma y mejorar la salud pública”.