De entre la batería de propuestas destaca una nueva oferta de su navegador Prisma Browser adaptada para pequeñas y medianas empresas (pymes), un segmento especialmente vulnerable a los riesgos derivados del uso de la inteligencia artificial, que transforma la web en un espacio de trabajo seguro impulsado por IA.
Esta herramienta permite a las organizaciones utilizar diversos modelos de lenguaje (LLM) mientras aplica límites basados en el contenido, con el objetivo de evitar que datos confidenciales se filtren a herramientas de IA públicas y bloquear ataques de "inyección de mensajes" diseñados para secuestrar flujos de trabajo automatizados.
"Al integrar la protección de datos basada en IA y asegurar las interacciones de IA directamente en el navegador, los líderes ahora pueden dar luz verde con confianza a iniciativas estratégicas de IA que antes estaban estancadas", indicó el vicepresidente sénior de seguridad de redes, Anand Oswal.
Complementando la seguridad del navegador, la firma lanzó Prisma AIRS 3.0, diseñada para proteger las acciones que la IA ejecuta de forma independiente.
"Este cambio de la 'IA que habla' a la 'IA que actúa' introduce nuevos riesgos, desde identidades de agentes no gestionadas hasta comportamientos impredecibles durante la ejecución", agregó Oswal.
Estos cambios se enmarcan en el mantra de "encontrar el problema y solucionarlo", ya que en el futuro de la gestión de agentes "ya no se espera que encontremos los problemas de nuestros clientes, sino que los solucionemos", explicó por su parte el director ejecutivo de Palo Alto Networks, Nikesh Arora.
Arora sostuvo que la ciberseguridad exige una precisión absoluta donde no debe haber margen de error. "No dejaríamos que Gemini, OpenAI o Claude condujeran nuestros coches sin ningún entrenamiento, y con la ciberseguridad sucede algo parecido", afirmó.
Para articular esta nueva arquitectura, Palo Alto Networks también presentó Next-Generation Trust Security (NGTS), con el objetivo de automatizar la renovación de certificados digitales para evitar caídas de servicio en aplicaciones críticas.
"La red se convierte en el punto de control definitivo para automatizar el reinicio criptográfico", precisó Oswal.