Esto da lugar a nuevos fenómenos físicos y otorga a los materiales propiedades poco convencionales, como la superconductividad. El control de las propiedades electrónicas mediante rotación se conoce como "twistrónica", un juego de palabras entre twist -giro en inglés- y electrónica. Esta disciplina es una de las protagonistas de los Kavli.
Los científicos destacados en nanociencia son dos experimentales y un teórico, todos trabajan en Estados Unidos. Pablo Jarillo-Herrero, profesor de Física en el Instituto Tecnológico de Massachusetts; Eva Y. Andrei, de la Universidad Rutgers, y Allan H. MacDonald, de la Universidad de Texas, han sido galardonados por sus trabajos fundamentales que sentaron la base de la "twistrónica".
Los Premios Kavli anunciados este miércoles distinguen cada dos años a expertos en astrofísica, nanociencia y neurociencia. Se trata de una iniciativa conjunta de la Academia noruega de las Ciencias y las Letras, el Ministerio de Educación e Investigación de ese país y la Fundación Kavli (Estados Unidos).
Se otorgan tres premios de un millón de dólares en cada una de las tres áreas y se reconoce a científicos que lideran avances que transforman la comprensión de lo grande, lo pequeño y lo más complejo.
Una nueva era en la ciencia de los materiales comenzó después de que se aislara el grafeno en 2004. Las propiedades increíbles de este material se presentaron en una sola capa, pero a lo largo de los años investigadores como Andrei, MacDonald y Jarillo-Herrero se dieron cuenta de que las cualidades podrían cambiar poniendo una lámina encima de otra.
"Puede parecer magia, pero es nanociencia", recuerda la academia noruega en una nota.
Sus primeros resultados interesantes aparecieron en 2016, pero no fue hasta dos años después cuando descubrieron dos comportamientos del grafeno girado de ángulo mágico -así comenzó a llamarse el pequeño ángulo de giro utilizado de 1.1 grados- que nadie había predicho.
La nueva versión del material podía volverse aislante y superconductora y pasar de una propiedad a otra. "El hecho de que podamos cambiar las propiedades de los materiales jugando con su geometría abre muchas puertas", señala a EFE Jarillo-Herrero (Valencia, 1976).
La "twistrónica" aún forma parte del conocimiento básico de la Física -los experimentos solo funcionan a temperaturas muy bajas-, pero si esta se lograra "escalar", es decir, hacer muchos dispositivos idénticos y de manera muy rápida y barata, podría dar lugar, por ejemplo, a diversas aplicaciones en tecnologías cuánticas.
Jarillo-Herrero ha sido premiado en multitud de ocasiones, como con el Wolf de Israel -considerado antesala de los nobel-, que ganó junto al canadiense Macdonald y al israelí Rafi Bistritzer.
Es el primer español en recibir un Kavli -en cualquier categoría- y recibió la noticia cuando se encontraba cenando con un amigo en Seúl, Corea del Sur, mismo país en el que estaba cuando le llamaron desde la Fundación BBVA para anunciarle que era, otra vez junto a MacDonald, premio Fronteras del Conocimiento en Ciencias Básicas. "Parece que ese país me trae muy buena suerte", bromea el investigador.
Los Premios Kavli también se dan en otras dos categorías. En astrofísica a Vasily Belokurov (Universidad de Cambridge, Reino Unido); Amina Helmi (Universidad de Groninga, Países Bajos) y Rodrigo Ibata (Universidad de Estrasburgo, Francia) por descubrir "pruebas fósiles" de fusiones pasadas que demuestran que la Vía Láctea se formó mediante acreción jerárquica.
En neurociencia los laureados son Christine Holt (Cambridge); Kelsey Martin (Fundación Simons, Estados Unidos); Erin Schuman (Instituto Max Planck para la investigación cerebral, Alemania); y Oswald Steward (Universidad de California) por el hallazgo de la traducción local de proteínas, proceso por el cual las células producen proteínas directamente en los lugares donde se necesitan.
En total diez premiados de nueve nacionalidades que recogerán el galardón en Oslo en septiembre.