Los "exquisitos" datos del Hubble desvelan una de las primeras fusiones de la Vía Láctea

Madrid, 17 ago (EFE).- Las galaxias como la Vía Láctea se cree que se forman a lo largo de miles de millones de años mediante fusiones con sistemas más pequeños. Un equipo de astrónomos ha logrado, ahora, reconstruir las primeras etapas evolutivas y fusiones de nuestra galaxia gracias a los "exquisitos" datos del telescopio Hubble.

Para lograr los resultados, los científicos -entre los que hay españoles- analizaron 39 grupos densos de estrellas, denominados cúmulos globulares, que pueden actuar como yacimientos arqueológicos cósmicos.

Para ello utilizaron observaciones del Hubble (telescopio espacial de la NASA y de la Agencia Espacial Europea -ESA-) y modelos estadísticos avanzados para determinar sus edades y composiciones químicas.

La Vía Láctea es hoy en día una enorme galaxia espiral que alberga cientos de miles de millones de estrellas, pero no siempre fue tan grande; ha crecido formando nuevas estrellas a partir de sus nubes de gas, así como incorporando estrellas, gas y materia oscura de otras galaxias a través de fusiones

La fusión masiva más reciente en la historia tuvo lugar con la galaxia enana de Sagitario, comenzó hace más de 6.000 millones de años y continúa hoy en día.

En este trabajo, los investigadores se han remontado a un pasado aún más lejano y han identificado varios acontecimientos en la historia de la galaxia.

Uno de ellos está asociado con el progenitor de la Vía Láctea y otro es cuando absorbió otra galaxia enana llamada "Gaia-Sausage-Enceladus" hace 10.000 millones de años. Esta antigua fusión afectó en gran medida a la estructura del disco estelar de nuestra galaxia, indican en sendos comunicados la ESA y el Instituto español de Astrofísica de Canarias (IAC).

Tanto las observaciones como las simulaciones habían sugerido otra gran fusión, aunque los detalles concretos han sido objeto de un intenso debate. Esto es precisamente lo que trata de aclarar este trabajo, que ha concluido que una galaxia enana se fusionó con la joven Vía Láctea en las primeras fases de su evolución.

En este artículo los investigadores dan a conocer "un elemento fundamental" que contribuyó a la formación de la joven Vía Láctea hace unos 12.000 millones de años, una fusión que ofrecería una cronología más clara del crecimiento inicial de la galaxia, resume por su parte la revista.

"Nuestro hogar es la Vía Láctea, pero no sabemos cómo se construyó nuestra casa", afirma Massari. "En este artículo descubrimos de dónde procedió el primer lote significativo de ladrillos: una galaxia enana a la que llamamos LKH ('Low-energy-Kraken-Heracles')".

Los datos del Hubble -junto a otros de la misión Gaia de la ESA y los modelos matemáticos- permitieron distinguir una población de cúmulos globulares que se diferencia del resto. "Se trata de los cúmulos que nacieron en LKH y nos indican cuándo fue devorada esa galaxia por la nuestra, así como cuál era su masa", señala Chiara Zerbinati, de la Universidad de Bolonia.

Se estima que este sistema tenía una masa estelar similar a la de la galaxia enana "Gaia–Sausage-Enceladus" y depositó la mayor parte de su material en las regiones internas de la Vía Láctea.

Una fusión de tal magnitud en una etapa tan temprana de la formación de la Vía Láctea tiene "profundas implicaciones" en su evolución.

"Algunos estudios anteriores han sostenido que las primeras fases de la evolución de nuestra galaxia estuvieron marcadas por estrellas nacidas únicamente en nuestra galaxia", recuerda Carme Gallart, del IAC y la Universidad de La Laguna (archipiélago español de las Canarias). "En este trabajo hemos demostrado que también hay que tener en cuenta las estrellas nacidas en galaxias externas".

Los autores señalan que es posible que haya eventos de fusión anteriores a la de "Gaia–Sausage-Enceladus" de menor envergadura.

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