La sequía durante el embarazo afecta el crecimiento fetal, dice estudio

Embarazo.Natalia Kuzina

BARCELONA. Un estudio del IR Sant Pau revela que la sequía durante el embarazo incrementa el riesgo de parto prematuro y bajo crecimiento fetal. Analizando casi 30 millones de nacimientos en Brasil, la investigación subraya el impacto en la salud materno-infantil.

La exposición a la sequía durante el embarazo aumenta el riesgo de parto prematuro y, cuando se prolonga durante buena parte de la gestación, incrementa la probabilidad de que el recién nacido presente un crecimiento fetal insuficiente, según un estudio del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) de Barcelona.

La investigación, publicada en The Lancet Regional Health - Americas sobre casi 30 millones de nacimientos en Brasil, ha sido coordinada junto con el Centro de Integración de Datos y Conocimientos para la Salud (CIDACS) de ese país a partir de registros entre 2001 y 2020.

Las conclusiones revelan que la escasez continuada de agua eleva de media un 2 % la probabilidad de parto prematuro, un porcentaje que escala hasta el 5 % en las fases de sequía más severas y extremas.

“Nuestros resultados muestran que la sequía no es únicamente un fenómeno ambiental o agrícola, sino también un posible determinante de la salud materna e infantil”, advierte la investigadora principal del estudio, la doctora Aline Rocha.

El trabajo constata que las sequías prolongadas durante seis o nueve meses incrementan además entre un 1 % y un 2 % la probabilidad de que el bebé nazca pequeño para su edad gestacional.

El calor extremo agrava los efectos

La combinación de falta de agua con episodios de calor extremo multiplica los riesgos para la gestación debido a factores acumulados como la deshidratación, el estrés térmico, la peor nutrición materna o las dificultades de acceso al seguimiento prenatal.

El impacto presenta un claro sesgo socioeconómico, ya que en los municipios con un índice de desarrollo muy bajo la probabilidad de parto prematuro se disparó entre un 8 % y un 10 % tras exposiciones prolongadas.

“La acumulación de riesgos puede aumentar considerablemente la vulnerabilidad durante el embarazo”, explica el coordinador científico del proyecto, el doctor Otavio Ranzani, quien recuerda que la falta de agua suele coincidir con incendios, contaminación o encarecimiento de alimentos.

Pese a fundamentarse en registros brasileños, los autores subrayan la validez de las conclusiones para otras áreas vulnerables al cambio climático como la cuenca mediterránea y España.

El equipo del IR Sant Pau prolongará ahora este análisis para evaluar si la exposición acumulada a la sequía durante el embarazo genera secuelas en el crecimiento y desarrollo de los niños hasta los cinco años.

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