La controversia se ha intensificado tras las denuncias del exinvestigador de Anthropic Jacob Coxon, quien dimitió al acusar a las empresas de "jugar con nuestras vidas" por la presión competitiva y advirtió que la IA podría acabar con la humanidad a finales de esta década.
El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha rechazado pausar su desarrollo y ha tachado de "fuerzas negativas" a quienes piden regulaciones, argumentando que cualquier freno otorgaría una ventaja estratégica a China.