Un estudio constató que el tradicionalmente considerado ‘ADN basura’ tiene en realidad importantes funciones en la regulación de los genes humanos y especialmente durante la diferenciación celular.
El laboratorio del investigador principal del Instituto español de Biomedicina y Biotecnología de Cantabria (IBBTEC), Álvaro Rada, fue el escenario de este estudio realizado con un equipo de científicos internacionales: Lara Zorro Shahidian, de Portugal; Lucio Di Filippo, de Italia, y Sarah Robert, de Francia.
La investigación se llevó a cabo en el IBBTEC, centro mixto de la Universidad de Cantabria (UC), y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), instituciones españolas.
Entre este último grupo de secuencias se incluyen los elementos transponibles, conocidos igualmente como ‘genes saltarines’, que son fragmentos de ADN capaces de generar copias de sí mismos e insertarlas en otras posiciones del genoma.
El equipo del IBBTEC se fijó en uno de los grupos más abundantes de elementos transponibles: los LINE-1. Los investigadores estudiaron el papel de una proteína llamada KMT2B, descubriendo que contribuye a regular un grupo de elementos LINE-1 evolutivamente jóvenes en modelos in vitro de células madre embrionarias de ratón.
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Silenciamiento génico
Los resultados de este estudio muestran que KMT2B ayuda a mantener estas secuencias en un estado activo, evitando que acumulen marcas moleculares asociadas al silenciamiento génico.
El equipo de investigadores destaca que este trabajo “revela una conexión inesperada entre los elementos transponibles y la maquinaria que regula la expresión de nuestros genes”.
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La investigación muestra, además, “cómo secuencias de ADN procedentes de antiguos ‘parásitos’ del genoma pueden haber sido reutilizadas a lo largo de la evolución para desempeñar funciones regulatorias importantes para el ser humano”.