El Barça y el Atlético se alejan ¿definitivamente? del título

José Antonio PascualMadrid, 11 feb (EFE).- El Real Madrid ha dado un paso de gigante hacia el título de LaLiga EA Sports después de su victoria ante el Girona el sábado (4-0) y de que el Barcelona, este domingo, volviera a tropezar en el Olímpico de Montjuic, esta vez ante el Granada, penúltimo, en un partido loco (3-3), y el Atlético de Madrid cayera en el Ramón Sánchez Pizjuán ante el Sevilla (1-0).

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El cuadro de Carlo Ancelotti tiene el viento a favor que suponen los cinco puntos que le separan del Girona, los diez respecto al Barcelona y los trece sobre el Atlético, al que se puede equiparar este lunes el Athletic si vence al colista Almería este lunes. La distancia de azulgranas y rojiblancos no es definitiva a la vista de todo lo que queda, pero casi.

No sirvió de nada la reaparición del meta alemán Marc-André Ter Stegen tras tres meses ausente por lesión. El equipo de Xavi Hernández volvió a naufragar atrás y lo pagó muy caro pese al magnífico partido de Lamine Yamal, autor de un doblete.

Una diana antes del cuarto de hora del jovencísimo internacional español daba la impresión de encaminar un partido placido ante un Granada que se resiste a rendirse. Fue un espejismo. Ricard Sánchez (m.43) y el uruguayo Facundo Pellistri (m.60), con su primer gol oficial en el fútbol europeo, encendieron las luces rojas en Montjuic.

Tampoco le valió al Barça la reacción inmediata de Robert Lewandowski (m.63), porque en plena locura también muy poco después Ignasi Miquel (m.66) elevó el 3-3 al electrónico. El k.o. técnico parecía cerca para el cuadro de Xavi, que se encomendó a Lamine Yamal (m.80) para salvar al menos un punto y soñar con otra remontada en los últimos minutos, que pese a su insistente acoso y al cansancio del cuadro del uruguayo Alexander 'Cacique' Medina', no llegó.

El Atlético de Madrid claudicó en el Ramón Sánchez Pizjuán y sus opciones de luchar por lo máximo se difuminan. Pero lo peor es que el Athletic, quinto, podría alcanzarle este lunes si vence al colista Almería. La plaza para la próxima Champions avecina una dura lucha.

El Sevilla necesitaba reencontrarse con la victoria en casa, algo que no lograba desde el 26 de septiembre, para aliviar su delicada situación clasificatoria y de paso tomarse un desquite menor después de caer ante el Atlético en los cuartos de Copa del Rey hace medio mes.

De hecho el Atlético de Madrid le había ganado al Sevilla en los cuatro últimos enfrentamientos. El desgaste causado en el equipo de Diego Pablo Simeone por los últimos partidos con poco margen para el descanso pudo tener su influencia y mermar la capacidad de acierto en los últimos metros, pero también la labor solidaria, esforzada, de los pupilos de Quique Sánchez Flores para buscar un triunfo que puede ser clave.

El único que encontró puerta fue la nueva gran sensación del Sevilla, el joven canterano Isaac Romero, determinante desde su estreno con el primer equipo y que hace una magnífica pareja con el marroquí Youssef En-Nesyri, el protagonista de la victoria la pasada jornada en Vallecas.

Entre ambos han firmado dos victorias seguidas del Sevilla por primera vez esta temporada, seis puntos, los que tiene de margen respecto a la zona de descenso que marca el Cádiz. Su gol, al cuarto de hora, fue a la postre el definitivo, porque ni el propio canterano, que tuvo más opciones e incluso mandó un balón al palo, ni los atacantes del Atlético en su intento de evitar la derrota, pudieron batir al meta noruego Orjan Nyland, y cuando le superaron como un remate de Antoine Griezmann apareció Jesús Navas bajo palos para mantener el resultado.

No solo lamentó el Atlético la derrota. También el partido pasó la factura de la lesión de Álvaro Morata, quien se tuvo que retirar antes del descanso tremendamente dolorido, incluso con lágrimas en el banquillo. El delantero internacional, al que estaba viendo in situ el seleccionador, Luis de la Fuente, padece en principio un traumatismo con torsión en so rodilla derecha.

Para el Sevilla la victoria supuso un estallido de júbilo. Se olvidó incluso de su amarga petición de un penalti del argentino Nahuel Molina a Isaac cuando iba a rematar. Lo importante estaba hecho, se había reencontrado con la victoria ante su público que otorga seis puntos de margen, ante un rival importante, de los que normalmente se le atragantan, y lo había logrado ratificando la sensación de que el equipo progresa.

También capturó una dosis importantísima de oxígeno el Mallorca del mexicano Javier Aguirre con su agónico triunfo ante el Rayo Vallecano (2-1), cuya situación se complica cada jornada que pasa después de cinco encuentros sin ganar.

El kosovar Vedat Muriqi, que ha estado buena parte de la temporada lesionado y que no marcaba desde septiembre precisamente ante el Rayo, desniveló el partido en la prolongación (2-1) con un remate de cabeza a la salida de un córner y dio la victoria al cuadro balear, que llevaba también cinco partidos sin ganar.

De nuevo al Rayo se le escapó un punto en el tramo final después de un partido en el que Álvaro García (m.76) hubiera conseguido igualar el tanto de Antonio Sánchez (m.48), pero los hombres de Francisco Rodríguez volvieron a carecer de capacidad para retener lo que habían ganado durante todo el encuentro.

El Celta, en cambio, no pudo puntuar en el Coliseum para aliviar su situación. Sigue a tan solo tres puntos de la zona roja. Al equipo de Rafa Benítez le salió cruz porque encajó el tanto de la derrota ante el Getafe (3-2) en el tramo final (m.89) después de haber conseguido igualar un 2-0 adverso.

Borja Mayoral (m.41) y Jaime Mata (m.47) parecieron encarrilar la victoria del equipo getafense, pero la salida de Iago Aspas dio otro aire al Celta, cuya reacción encontró el premio en los goles del noruego Jorgen Strand Larsen (m.71) y del argentino Tadeo Allende (m.85).

El ex de Godoy Cruz, uno de los refuerzos invernales que han llegado a la plantilla de Benítez, estrenó su capítulo anotador, pero no se vio acompañado con un resultado positivo, porque un centro del inglés Mason Greenwood encontró un extraño remate de Jaime Mata que dinamitó la remontada viguesa y ofreció un triunfo del cuadro de José Bordalás para seguir soñando con alcanzar los puestos europeos.

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