La "derrota" de Lamine Yamal, la "derrota" del Barça

Ginés MuñozBarcelona, 12 feb (EFE).- Con 16 años y 213 días volvió a salvar al Barcelona de otra derrota sonrojante, aunque empatar en casa ante el penúltimo clasificado de LaLiga fue para él como si el equipo hubiera perdido.

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"Estoy muy agradecido por el MVP, es algo que te gusta, pero triste por la derrota, y me quedaré con eso al final", declaró con resignación Lamine Yamal sobre el césped del Estadio Olímpico Lluís Companys tras el 3-3 ante el Granada.

Y es que para el canterano azulgrana fue "otra oportunidad perdida" para reengancharse al campeonato, otro partido decepcionante del Barça de Xavi, que volvió a ser una escuadra indolente, poco reconocible y extremadamente frágil atrás.

Un equipo que tuvo que encomendarse de nuevo a un crío de La Masia, a un adolescente imberbe que mostró una vez más todo el orgullo y la rebeldía que le falta a muchos de sus compañeros.

Por eso, no es de extrañar que Lamine confundiera el empate con una "derrota" cuando tuvo que analizar el nuevo naufragio de su equipo. Porque para él lo fue.

Como también es una "derrota" para el club catalán que después de un sinfín de 'palancas', algún que otro refuerzo de renombre y varios fichajes a un precio fuera de mercado, tenga que sostener su proyecto deportivo un chaval que debería estar acumulando minutos en el Juvenil.

Lamine, que ya había batido todos los récords de precocidad, ante el Granada logró uno más: convertirse en el jugador más joven en hacer un doblete en la historia de LaLiga, según datos de BeSoccer Pro para EFE.

El delantero criado en Mataró relevó en esta destacable estadística al también azulgrana Ansu Fati, que con 17 años y 94 días, era hasta hoy el jugador más joven en marcar un doblete en Primera División (contra Levante, en febrero de 2020).

De hecho, Lamine Yamal se convirtió este domingo en el segundo jugador más joven de las cinco grandes ligas europeas en conseguir marcar dos goles en un mismo partido, solo superado por el italiano Pietro Pellegri, que lo consiguió con el Génova en septiembre de 2017 a los 16 años y 184 días.

Pero no hay fenómeno en el mundo, por muy bueno que sea, que pueda sostener a este Barcelona ciclotímico que parece entrar deprimido al terreno de juego en cada partido y que solo alcanza la fase maníaca cuando se ve con el agua al cuello. Aunque basta con un nuevo inesperado golpe del rival para caer de nuevo en depresión.

Un conjunto que ocuparía la duodécima posición en la tabla si solo se tuviera en cuenta el número de goles encajados (29 en 24 partidos; 1,2 por encuentro).

Un equipo que esta temporada ha recibido, en Liga, tres y cinco goles del Villarreal, cuatro del Girona y tres del Granada. Y cuatro del Real Madrid en la Supercopa de España, cuatro del Athletic Club en la Copa del Rey y tres del Amberes en la Liga de Campeones, por poner ejemplos de las otras competiciones.

Unos números que nos los salva ni la irrupción en el mapa futbolístico mundial de Lamine Yamal, que acumula ya 34 partidos (16 como titular), 1.734 minutos, 5 goles y 3 asistencias con el Barça a sus 16 años, una edad a la que Leo Messi ni siquiera había debutado oficialmente con el conjunto catalán.

De hecho, el crack de Rosario alcanzó los 34 encuentros oficiales con la elástica azulgrana que lleva ahora Lamine a los 18 años y 256 días, según datos de BeSoccer Pro. Aunque Messi sumaba ya 19 titularidades, 9 goles y 4 asistencias.

¿Pero qué hubiera sucedido si el club no hubiese construido en torno al astro rosarino un proyecto ganador? Ese es el riesgo que corre este Barça: desperdiciar el talento de Lamine rodeándolo de un equipo mediocre y carente de identidad que ahora mismo ni si quiera conoce el nombre de su entrenador para la próxima temporada.

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