La hora de Mbappé

Luis Miguel PascualParís, 12 feb (EFE).- París vive pendiente de Kylian Mbappé, en vísperas del partido de ida de los octavos de final de la Liga de Campeones contra la Real Sociedad, en los que se espera que su delantero estrella sea decisivo, pero también que dé indicios sobre su futuro.

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En el primero de los casos, el París Saint-Germain se ha acostumbrado ya a que sus éxitos estén vinculados a genialidades de su jugador más importante.

Pero el duelo frente al equipo español aparece como una oportunidad para que despeje las incógnitas sobre su futuro en un sentido o en otro.

Los aficionados aprovecharán la más mínima opción para hacerle ver que tiene ganado su corazón, por si quedaba alguna duda.

Este domingo se trasladaron hasta la ciudad deportiva del PSG, a las afueras de París, para demostrárselo. El club les abrió las puertas y los gritos de "Kylian en París" llegaron hasta los oídos del futbolista, que respondió llevándose la mano al corazón y al escudo.

El Parque de los Príncipes tomará el relevo este miércoles y los guiños al jugador están asegurados, en un intento de que la balanza se incline hacia el lado de prolongar su contrato, que llega a término el próximo 30 de junio.

Una forma también de desmentir las informaciones que en los últimos días apuntan a que tiene ya tomada su decisión, que como publicó hace unos días el diario Le Parisien sería la de proseguir su carrera deportiva en el Real Madrid.

El club, de forma oficiosa, ha desmentido que, como señalaba ese rotativo, hayan bajado los brazos para convencer a su estrella y el retorno al Parque de los Príncipes de la Liga de Campeones servirá para relanzar el debate.

Según algunos medios, el presidente del club, Nasser Al-Khelaifi, tiene un pacto con el jugador para ser el primero en conocer sus intenciones y, por ahora, el futbolista no lo ha comunicado.

¿Puede la cita contra la Real acelerar esos plazos? Muchos elementos apuntan en ese sentido, aunque Mbappé ya ha demostrado en sobradas ocasiones que no admite ninguna presión y que quiere tener las manos totalmente libres.

Dueño de su destino

Pero en su última aparición ante los medios para tratar este asunto dejó entrever que no tiene previsto apurar los plazos, como sí hizo hace dos años, cuando hasta mayo no deshojó la margarita que, finalmente, le llevó a prolongar con el PSG cuando todo apuntaba a que se iría a Madrid.

El duelo frente a los donostiarras le abre una ventana para despejar la incógnita. Si el resultado contra los de Imanol Alguacil es positivo, Mbappé podrá dulcificar la mala noticia de cara al club y a los aficionados.

Pero también podrá reforzar su convencimiento en que el PSG es un club con opciones de ganar su ansiada Liga de Campeones, lo que aumentaría las opciones de renovación.

En caso contrario, si los donostiarras asaltan el Parque de los Príncipes, convertido esta temporada en un fortín donde solo han perdido un partido liguero y donde sus duelos europeos se han saldado con victorias, el jugador también podría sacar conclusiones.

Bien se convencería de que el PSG tiene un complejo con Europa, lo que le haría proseguir su objetivo con otra camiseta, bien reforzaría su empeño de llevar al club de la ciudad donde nació a lo más alto del continente.

En todo caso, la silueta del jugador será seguida muy de cerca durante el partido y cada gesto mirado con lupa. Tanto por su importancia deportiva como por lo que pueda interpretarse sobre su futuro.

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