Nacido para marcar. Si alguien merece esta definición es el insaciable ariete del Manchester City Erling Haaland, el gigante de 25 años que ha devuelto a Noruega al Mundial tras 28 años de espera. Pese a un sorteo complicado que encuadró a los nórdicos junto a una de las grandes favoritas del torneo, Francia, la potencia africana Senegal e Irak, la selección noruega también cuenta con el capitán del Arsenal, Martin Odegaard, para intentar superar por primera vez en su historia la barrera de los octavos de final.
Los problemas de lesiones que arrastró Odegaard durante el proceso clasificatorio dejaron a Haaland al mando de una campaña impecable. El delantero del cuadro británico marcó 16 goles dentro de un registro colectivo donde los hombres de Stale Solbakken anotaron 37 tantos para encadenar ocho victorias consecutivas. Entre dichos encuentros destacaron especialmente dos goleadas a Italia que, a la postre, terminaron por dejar a la Azzurra fuera de la cita mundialista.
“Nunca había vivido que Noruega estuviera en un Mundial en toda mi vida, así que creo que ya era hora”, dijo Haaland a FIFA. “Para mí, a nivel personal, es algo enorme. Lo he dicho durante mucho tiempo: mi gran objetivo es llevar a Noruega al Mundial... Será como un sueño hecho realidad”, añadió.
El atacante firmó un doblete en un célebre 4-1 en territorio italiano que, según su propio análisis, transformó la percepción del grupo respecto a sus posibilidades antes de poner rumbo a los Estados Unidos. “Fuimos a San Siro, donde no muchos equipos les han ganado en la fase de clasificación para el Mundial, y les ganamos, lo que demuestra a la gente que podemos rendir en cualquier lugar y en cualquier circunstancia”, añadió. “Así que la confianza está ahí y seguimos siendo un equipo joven”, continuó.
La fisonomía de una “máquina de hacer goles”
Haaland estuvo destinado a la grandeza desde muy joven. Hijo del exinternacional noruego Alf-Inge Haaland y de la campeona nacional de heptatlón Gry Marita Braut, el delantero posee una combinación poco común de velocidad fulgurante y potencia física, potenciada por su imponente estatura de 1,95 metros.
“Si tuvieras que construir un delantero centro desde cero, Erling es lo que te quedaría”, declaró el excapitán de Inglaterra Alan Shearer, otro reputado goleador, a The Athletic. “Es una máquina de hacer goles, alguien que es rápido y directo, que es fuerte básicamente y bueno por alto, que puede marcar con las dos piernas y cuya colocación es fantástica”, describe Shearer.
A su padre, Alf-Inge, se le atribuye la cuidadosa gestión del ascenso constante de su hijo en el escalafón del fútbol europeo desde sus inicios. Haaland debutó con el club de su ciudad natal, Bryne, con solo 15 años, antes de fichar en 2017 por el Molde, conjunto que entonces dirigía el exdelantero del Manchester United Ole Gunnar Solskjaer.
Una trayectoria marcada por la precocidad
Menos de dos años después de su llegada al Molde volvió a cambiar de aires, uniéndose al Salzburgo austríaco. Fue en 2019 cuando Haaland ofreció un anticipo de la devastación que puede causar en las áreas rivales, marcando nueve goles en el 12-0 propinado por Noruega a Honduras en el Mundial sub-20. Sin embargo, su irrupción definitiva en la Liga de Campeones fue la que realmente llamó la atención internacional, registrando ocho goles en seis partidos durante la temporada 2019-20.
Impulsado por su reputación de desarrollar talentos jóvenes, el Borussia Dortmund ganó la carrera por su fichaje. Dos años y medio y 86 goles en 89 partidos después, Haaland pudo elegir destino gracias a una abordable cláusula de rescisión de 60 millones de euros (70 millones de dólares).
El Manchester City se lanzó a por él y Haaland respondió con 52 goles en su primer curso, el 2022-2023. En total, ha anotado 162 tantos en menos de 200 partidos con el club inglés, conquistando tres Botas de Oro de la Premier League en las últimas cuatro temporadas. A nivel internacional su promedio es incluso superior a un gol por partido, acumulando 55 dianas en 49 apariciones.
“Reúne a gente diferente, es algo que realmente me gusta del fútbol. Une a la gente, no solo en el estadio del país, sino en todo el mundo, delante de la televisión y todo eso”, añadió Haaland sobre su primera experiencia en un Mundial o Eurocopa. Destinado a brillar en el escenario global, el delantero afronta ahora el momento que Noruega llevaba casi tres décadas anhelando.
Fuente: AFP