La despedida de Tito Torres: del “consideré quitarme la vida” a la respuesta a Balotta

Iván Torres se despidió este martes de Olimpia con un extenso mensaje en sus redes sociales, en el que agradece a la institución, cuenta sus vivencias personales en los últimos tiempos y responde al vicepresidente Pedro Balotta, quien había cuestionado el profesionalismo del jugador.

Iván Torres, ex jugador de Olimpia.
Iván Torres, ex jugador de Olimpia.Fernando Romero, ABC Color

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El lateral izquierdo de 32 años, Iván Torres, cerró su ciclo con Olimpia hace un par de semanas luego de 8 años y 9 títulos con la institución. Su salida se anunció mediante un comunicado en redes sociales, junto a otros dos futbolistas, cuyos contratos también finalizaban a fin de año.

Tito se despidió oficialmente este martes en sus redes sociales, escribiendo el siguiente mensaje:

Gracias a Olimpia, pase por un crecimiento no solo como jugador, sino también como persona. Lo esencial en el club va más allá de lo material; es lo que recibí y lo que pude dejar. La hinchada ha sido lo más lindo para mí. Aunque en redes sociales pueda haber críticas duras, entiendo que estas son efímeras y representan solo a quienes las escriben, no a toda la hinchada. Lo que destaco y valoro es cómo siempre se priorizó la calidad humana en nuestro grupo. Siempre procuramos formar y mantener un equipo sólido, ya que considero que los grupos unidos son los que alcanzan campeonatos y logran grandes cosas, como lo hicimos nosotros”.

Quiero expresar mi agradecimiento a Marco Trovato, quien fue el responsable de mi llegada a Olimpia. Me habría gustado despedirme de una manera diferente, no a través de un comunicado en redes sociales para cerrar nuestro ciclo en el club. Comprendo que los ciclos llegan a su fin, y el mío también terminó; sin embargo, esperaba un trato más humano después de todo lo vivido con el club. No buscaba agradecimientos, ya que simplemente cumplía mi papel como empleado, pero esperaba un adiós diferente. Entiendo la pasión que genera el fútbol y nosotros estábamos pasando por momentos difíciles en el campeonato, pero, aun así, me hubiese gustado despedirme jugando y no de la forma en que sucedió. A veces, la gente solo ve lo que ocurre en el momento, pero estoy seguro de que con el tiempo se reconocerá todo lo que logramos con el club”.

Quiero responder a las declaraciones de un dirigente del club (Pedro Balotta, vicepresidente), al cual no hace falta nombrar, que afirmó que yo salía a ‘farrear’ después de los partidos. En ese tiempo, no solo la familia y mis hijos sufrieron, sino que yo también pasé por un dolor y una tristeza inmensa. A mi exesposa la mataron de un disparo en la cabeza, la encontré en esa situación en un lugar donde deberíamos haber compartido un momento feliz. Después, tuve que comunicar a mis hijos, de ocho, cuatro y dos años, que su mamá no volvería nunca más. Son situaciones que no le deseo a nadie, porque son extremadamente difíciles”.

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“Durante el día, me veía obligado a mostrar alegría, fingir una felicidad para que mis hijos pudieran, dentro de su dolor, estar bien. Sin embargo, por dentro estaba destrozado. Las noches eran muy difíciles; me resultaba imposible conciliar el sueño. Cuando mis hijos finalmente se dormían, me quedaba completamente solo, desesperado en casa. Necesitaba salir, buscar una forma de despejarme, ya que los pensamientos, las preocupaciones, la imagen, lo que viví y mis hijos llorando, preguntándome todos los días, ¿cuándo va a venir mi mamá?, me perseguían. Lo único que podía hacer era abrazarlos, asegurarles que todo estaría bien y que vamos a estar juntos siempre. A pesar de mis esfuerzos, el vacío era grande y necesitaba encontrar una manera de llenarlo. Quizás no fue la elección más acertada, pero fue lo que tuve en ese momento”.

Incluso cuando regresé dos días después de la muerte de Cristina, expresé a mis compañeros y al cuerpo técnico que no deseaba recibir lástima. Mi solicitud fue clara: prefería que me exigieran, ya que eso ayudaría superar la difícil situación que estaba viviendo”.

Enfrentar esa situación durante más de un año no fue fácil. Hubo momentos en los que mi mente se veía ocupada, pero lloraba mientras entrenaba, jugaba e incluso al dormir en la concentración. Realmente atravesé momentos muy difíciles, pero era la realidad que me tocaba vivir, y no podía quedarme sumido en la tristeza y el dolor. A pesar de todo, terminé jugando todos los partidos todo el año, contribuyendo al campeonato que obtuvimos.

A pesar de todo, nunca permití que mis hijos vieran mi debilidad o tristeza, porque entendía que, si yo no me mostraba fuerte, ellos también se sentirían afectados. Fue una lucha intensa, muy difícil, y las palabras de este señor y de otras personas realmente me dolieron. Repito, no se pusieron en mis zapatos para opinar y juzgar. Admito que en momentos oscuros consideré quitarme la vida, pero no era la solución, sobre todo por mis hijos. Entonces me refugié en las salidas para afrontar mi situación”.

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Hoy comprendo la importancia de expresar las emociones, de compartir cuando uno está triste o atravesando momentos difíciles. Reconozco que es valiente llorar y hablar abiertamente sobre las adversidades de la vida. La fe y la palabra de Dios me han ayudado a encontrar un rumbo en mi vida, y hoy, me siento realmente bien. Estoy reconectándome con Dios y el amor. Conocí a una persona increíble que siento que fue traída a mi vida con un propósito. Mis hijos la adoran, yo también y ella a nosotros. Aprendí que, incluso en las noches más oscuras, siempre hay un amanecer que trae su propio brillo”.

Al salir de Olimpia, me desanimé. La despedida me dolió, y mis hijos también lo sintieron, lloraron. Sin embargo, al mismo tiempo, sentí la necesidad de ese cambio. A veces, todos necesitamos un reinicio y la oportunidad de comenzar de nuevo. Soy optimista y creo que las cosas suceden por alguna razón. Siempre hay un futuro por delante que puede ser mejor. De mi tiempo en Olimpia, me quedo con lo que di, que fue lo mejor de mí. Me quedo con las personas increíbles que conocí, lo cual me permite salir con la frente en alto. Conozco lo que aporté, lo que viví y lo que logré, y me quedo con la parte humana, construida en estos ocho años. Espero que esa calidad humana perdure”.

Dios da nuevas oportunidades, tiene el poder de convertir lo malo en algo bueno, de cambiar la historia. Elías, Emmanuel y Piero tienen un papá que los ama y siempre se esforzará por darles lo mejor. Buscará ser su amigo, estará presente en todo momento y les aseguro que, aunque no es perfecto, reconoce sus errores y nunca los juzgará. Estará allí para apoyarlos en todo lo que deseen hacer, ya que entiende que el esfuerzo hoy es la recompensa de mañana para ellos”, sentenció.

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