Ajedrez por Zenón Franco: Galería de Maestros, Leonid Stein (1 bis)

A comienzos de escribir en ABC Color, en 2001, en la sección “Galería de Maestros”, escribí una nota sobre Leonid Zakharovich Stein (Kamianets – Podilski, Ucrania, URSS, 12 de noviembre de 1934 – Moscú, URSS, 4 de julio de 1973).

Leonid Stein en el Interzonal de Ámsterdam, mayo 1964 (Foto F. N. Broers, Archivos Nacionales de Holanda)
Leonid Stein en el Interzonal de Ámsterdam, mayo 1964 (Foto F. N. Broers, Archivos Nacionales de Holanda)Foto Gentileza

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La nota no se encuentra en los archivos del diario, por lo que me pareció oportuno ampliar aquella nota y comentar otra partida, la elegida es su victoria sobre Keres en Moscú 1967, que, a Stein en una entrevista en 1970, le pareció su mejor partida.

Otra razón para volver a escribir sobre Stein, que falleció con solo 38 años, es que, para sus méritos, sigue siendo casi un desconocido.

Una trayectoria impresionante

La trayectoria de Stein fue, en ocasiones, deslumbrante, ganó varios torneos internacionales, como Bucarest 1961, Sarajevo 1967, Hastings 1967 (compartido con Florin Gheorghiu, Vlastimil Hort y Alexey Suetin), Kecskemét 1968, Tallin 1969, Parnu 1971, Las Palmas 1971, empatado con Tigran Petrosian, y Zagreb 1972.

Stein fue especialmente brillante cuando compitió dentro de la URSS, fue campeón soviético tres veces (1963, 1964 y 1966), consiguió tres medallas de oro en cuatro años, algo que no consiguió ningún otro gran maestro de la URSS.

Stein triunfó también en dos de los torneos más fuertes de los años 60 y 70, los torneos en homenaje al 50º aniversario de la Revolución de Octubre, Moscú 1967, donde jugaron cuatro campeones del mundo y, (empatado con Karpov), el Memorial Alekhine, Moscú 1971, con la participación de ¡cinco! campeones del mundo.

Stein terminó con score igualado contra los campeones del mundo Vasily Smyslov, Tigran Petrosian, y Mikhail Botvinnik, y con score positivo ante Mikhail Tal y Boris Spassky, además de con aspirantes al título mundial como Paul Keres y Lev Polugaevsky.

Integró el equipo soviético vencedor en las olimpiadas de Tel Aviv 1964 y La Habana 1966, él consiguió un oro y una plata individual en su tablero.

Tenía un estilo basado en la iniciativa, y cuando lograba una posición de ataque, mostraba todo su potencial, con brillantez, algo que no es extraño, pues admiraba el estilo de Alekhine; era llamativo también lo rápido que jugaba.

“El martillo de Thor”

En el libro Leonid Stein Master of Attack, de Raymond Keene hay un capítulo llamado “El Martillo de Thor”, allí el autor comenta su asombro por la facilidad de Stein para vencer con rapidez incluso a maestros muy fuertes.En ese capítulo hay 22 miniaturas (partidas con 25 jugadas o menos), donde derrota, entre otros, a Robert Byrne, Lajos Portisch y Wolfgang Uhlmann, todos ellos fueron candidatos al título mundial.

Nula fortuna en los interzonales

Es asombroso que un maestro con los antecedentes citados no haya sido Candidato ni una sola vez; hubo varios factores que coincidieron para que eso no sucediese.

Algo importante es que existía una cláusula, por la que había un límite de jugadores de un mismo país que, en los Interzonales podían clasificarse a los matches de Candidatos lo que implicaba que, aun saliendo en los seis lugares clasificatorios, no podían clasificarse más de tres maestros del mismo país, el soviético.

Las reglas no decían eso, se referían a cualquier país, pero ningún otro país excepto la URSS, podía tener cuatro clasificados, ninguno era tan fuerte.

Ese fue uno de los factores que lo impidieron, en Estocolmo 1962 y Ámsterdam 1964, el cuarto soviético fue las dos veces Stein.

El no ser “la persona justa en el momento adecuado” le ocurrió varias veces a Stein.

Es curioso que si esa regla (abolida en 1965) se aplicase en los años 90, no afectaría a Stein, porque ya no jugaría por la URSS sino por Ucrania.

Se podría argumentar que con medio punto más, habría estado entre los tres primeros, y eso indicaría estar en mala forma deportiva y no merecerlo, pero es poco razonable catalogar como un desempeño flojo la actuación de quien salió en los puestos clasificatorios a los Candidatos.

La última vez que disputó un Interzonal fue en Susa, Túnez, 1967, esta vez empató el último lugar clasificatorio con Vlastimil Hort y Sammy Reshevsky, y hubo que desempatar.

Hort comentó, “Nos enfrentamos en un minitorneo de desempate: un cerrado entre tres jugadores en el que cada uno debía enfrentar cuatro veces a sus rivales. Stein era el claro favorito, ¡pero no consiguió el boleto!”.

“Tras jugar las ocho partidas, todos teníamos cuatro puntos, y Reshevsky, quien tenía el mejor Sonneborn-Berger [del Interzonal de Susa], se clasificó al Candidatos”.

Lo trágico del tema para Stein, es que él tenía “+1″ en la penúltima ronda (que a la postre hubiera sido suficiente para clasificarse), y Hort, en buena posición, le ofreció tablas, que Stein rechazó para intentar “asegurar” la clasificación con + “2″, siguió jugando y perdió.

El maestro checo alemán Vlastimil Hort añadió otro infortunio a la vida de Stein, que pudo afectarle en momentos críticos: “Stein padecía una severa enfermedad cardíaca, probablemente como resultado de la malnutrición durante la Segunda Guerra Mundial. Cuando participaba en torneos, con frecuencia se veía pálido y exhausto”.

El testimonio de Karpov

Karpov fue testigo de parte de su carrera, veamos lo que opinó sobre Stein, “Lo conocí cuando jugamos juntos un torneo internacional en Caracas 1970, yo buscaba una norma de Gran Maestro, y él luchaba por el primer puesto, cuando alcancé mi meta, Stein me felicitó efusivamente”.

“Solíamos analizar, y preparar juntos las partidas, por lo que puedo dar una precisa idea de sus características, ¡El talento de Stein era extraordinario!, tenía una infinita fe en sí mismo, y una aguda visión táctica. No obstante, ya entonces noté (y lo corroboré más adelante) que Stein no obtendría el lugar al que debía aspirar en la gloria ajedrecística.

Trabajaba poco. Su repertorio de aperturas radicaba básicamente en la India del Rey con los dos colores, y la Defensa Siciliana con las negras. Stein conocía a la perfección estos tipos de posición, pero esa limitación era un grave defecto para un jugador de su nivel”.

Su encuentro con Fischer

Tras la primera ronda del Torneo Interzonal de 1962, en Estocolmo, Fischer le propuso a Geller jugar partidas rápidas, Geller, que no había tenido un buen día, rehusó y le sugirió que se enfrentara al joven ucraniano que se encontraba a su lado.

Fischer no lo conocía sólo aceptó jugar si el desconocido recibía ventaja, en caso de que este obtuviese 2 puntos de 5, Fischer perdía el match, el soviético, algo incómodo, aceptó, en esa época no estaba bien visto jugar por dinero, aunque fuera una cifra testimonial, pero no quería perder la oportunidad de jugar con Fischer.

Tras 10 minutos Fischer perdió la primera partida, la segunda la perdió más rápidamente, y así, Fischer conoció a Leonid Stein, entre las risas de Geller.

Fischer no había asistido a la ceremonia de inauguración y en la primera ronda Stein había quedado libre.

Una vez granjeado el respeto de Fischer, continuaron jugando en igualdad de términos, frecuentemente, durante todo el torneo, el score era variable, sin existir un dominador claro, y comenzó una amistad entre ambos que duraría hasta la muerte de Stein.

Fischer hasta quiso jugar un match con Stein, hablaron durante la Olimpiada de La Habana 1966, Fischer lo propuso a Fidel Castro en presencia de Stein y el mandatario cubano, de inmediato, se comprometió a organizarlo en Cuba.

Se acordaron las condiciones, a 6 victorias, pero no se dio porque Fischer exigía que fuera tras la olimpiada, y poco después Stein, en esas fechas propuestas (o exigidas), debía jugar el Campeonato Soviético, que era a la vez un zonal.

La última entrevista

En su último torneo internacional, Stein empató en el primer puesto en Las Palmas, con Tigran Petrosian, al final del torneo, a fines de abril, concedió una entrevista a la prensa española (que también fue publicada en la revista Shakhmaty).

Se le preguntó qué esperaba del Torneo Interzonal de Petrópolis, Brasil, que iba a comenzar en julio, al que Stein estaba clasificado, su respuesta fue: “Acudiré allí con intención de ganar. Siempre he jugado a ganar, nunca he acordado tablas sin lucha. Por eso me ha resultado sorprendente que en este torneo algunos jóvenes jugadores me hayan propuesto tablas ya en la décima jugada. Hay que luchar”.

A la pregunta sobre si se exigía al máximo en cada partida, o sólo en las partidas importantes, Stein dio una muestra de cómo encaraba la lucha ajedrecística: “¿Por qué en una sola? Para mí todas las partidas son importantes. Siempre me entrego por completo”.

Comentó también que no existía “el mejor del mundo”, porque “Cada época tiene su propio genio”, tras destacar que en ese momento no había otro país que se acercara a la URSS en desarrollo ajedrecístico, añadió, “¡Sí podría decir que el ajedrez está a punto de conquistar el mundo entero!”.

Fallecimiento prematuro

La temprana muerte de Stein, con solo 38 años, le llegó cuando iba a jugar el Campeonato de Europa por Equipos en Bath, Inglaterra, para luego partir, lleno de entusiasmo, como siempre, a iniciar un nuevo asalto al Campeonato del Mundo en el Interzonal de Petrópolis de 1973.

Oficialmente fue por un ataque cardíaco, aunque Eduard Gufeld, amigo de Stein, le dijo a Hort en Dortmund 1983, “Estoy bastante seguro de que un estudiante de medicina del último semestre le inyectó la droga equivocada. La muerte llegó en menos de 30 segundos. ¡Qué hombre sin suerte!”.

Adrian Mikhalchishin y Victor Kart dieron la misma versión, que a las 6 de la mañana tuvo dolores de cabeza, fue a Primeros Auxilios del hotel Rossia, donde estaba hospedado antes de ir a Bath, no había un médico, solo una enfermera que le dio unas tabletas, pero el dolor no se iba… “Entonces, en vez de pedir ayuda decidió darle una inyección… y pocos minutos después el gran maestro Stein falleció”.

Los autores comentaron que el nivel de la medicina en la URSS era muy deficiente entonces.

Bobby Fischer mandó un telegrama a Moscú, mostrando su pesar por la muerte de su amigo y enviando sus condolencias a la familia.

La 8ª Sinfonía de Schubert

Muchos conocedores del ajedrez y de la música encuentran gran paralelismo entre estas dos disciplinas, y así, marcando una relación con la 8ª Sinfonía de Schubert, a la vida de Leonid Zakharovich Stein se la define como a una “Sinfonía Inacabada”.

GM Zenón Franco Ocampos

Ponteareas, 8 de febrero de 2023

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