Al cierre del foro “Energía eléctrica para asegurar la continuidad del desarrollo en Paraguay”, realizado en la sede del Centro Paraguayo de Ingenieros (CPI), su presidente, Amilcar Troche, fue categórico sobre el desafío financiero que enfrenta el país.
“La magnitud de las inversiones requeridas hace difícil pensar que el Estado pueda financiarlas exclusivamente por recursos públicos”, afirmó Troche ante el auditorio que reunió a especialistas del sector, el pasado jueves.
Para el titular del gremio de ingenieros, esa realidad obliga a repensar el andamiaje institucional que hoy regula la energía en Paraguay, de forma que el país pueda movilizar inversión privada sin resignar el control estratégico del sistema.
Un Ministerio y un Ente Regulador, en debate
Troche se refirió a los dos proyectos que, según dijo, surgieron de la reciente Mesa Nacional del Sector Eléctrico: la creación de un Ministerio de Energía, Minería e Hidrocarburos y de un Ente Regulador independiente para el sector eléctrico.
“Estas iniciativas abren la oportunidad de construir una institucionalidad moderna, con separación más clara entre las funciones de formulación de políticas, regulación y operación del sistema eléctrico”, sostuvo.
El presidente del CPI condicionó el éxito de esa reforma a un requisito puntual: “La reforma institucional debe acompañarse de reglas claras, previsibilidad y seguridad jurídica”, de manera que el Estado conserve su responsabilidad estratégica mientras se habilita la llegada de capital privado a nuevas fuentes de generación.
La energía como “cuestión estratégica de Estado”
Antes de entrar en el terreno institucional, Troche planteó que “Paraguay debe asumir definitivamente la energía eléctrica como una cuestión estratégica de Estado y como una condición indispensable para garantizar la continuidad de su desarrollo económico y social”.
Según explicó, la ventaja histórica que ofrecieron Itaipú, Yacyretá y Acaray permitió al país disponer durante décadas de una capacidad energética amplia, pero ese escenario ha cambiado ante la aparición de nuevos grandes consumidores.
“Se acabó la lógica de considerar a la energía como un recurso permanente, abundante, limpio y barato”, sentenció, en momentos en que el sector discute cómo diversificar la matriz sin resignar la hidroelectricidad como columna vertebral del sistema.
Lea más: Exautoridades de ANDE alertan que creación de nuevas instituciones no resuelve la crisis eléctrica
Planta solar en el Chaco, la primera prueba
En ese contexto de apertura al capital privado, Troche citó como ejemplo concreto el proyecto de generación fotovoltaica previsto en Loma Plata, de aproximadamente 140 megawatts, enmarcado en la Ley 7599/2025 de modernización del régimen de energías renovables no convencionales.
Para el presidente del CPI, esa iniciativa “representa una experiencia completa que deberá permitir a nuestro país evaluar nuevos esquemas de participación, contratación e integración de generación privada al sistema eléctrico”.
Es, dijo, un primer test de la fórmula que el gremio de ingenieros considera indispensable para el resto de la matriz: combinar la hidroelectricidad existente con solar, biomasa, pequeñas centrales hidroeléctricas, biocombustibles, centrales nucleares, interconexiones con Brasil y Argentina, y gas natural.
Lea más: Peña plantea crear el Ministerio de Minas y Energía y un ente regulador del sector eléctrico
“No es solo construir centrales”
Más allá del financiamiento y la infraestructura, Troche introdujo una pregunta que, según planteó, el país todavía no responde con claridad: para qué se necesita más energía.
“El desafío que enfrenta Paraguay no se limita a construir nuevas centrales, también debemos definir para qué queremos más energía y cómo la utilizaremos”, afirmó. “La energía debe convertirse en industrialización, producción, empleo, incorporación de tecnología, desarrollo agroindustrial e industrial y una mayor competitividad”.
El titular del CPI fue tajante con el criterio que, a su juicio, debería primar en la política pública: “Aumentar solamente el consumo sin incrementar simultáneamente la productividad no constituye una política energética de desarrollo”.
Infraestructura energética lleva años
Troche cerró su intervención con un pedido directo a que las decisiones de inversión y planificación se tomen ahora, dado que la infraestructura energética “requiere años de planificación, ingeniería, financiamiento, construcción y obras ejecutadas en tiempo oportuno”.
“Las decisiones que permitirán atender la demanda en la próxima década deben adoptarse ahora, definiendo prioridades, responsables, cronogramas y, fundamentalmente, los recursos financieros necesarios para ejecutarlos”, remarcó.
El presidente del Centro Paraguayo de Ingenieros resumió la postura del gremio con una frase: “El tiempo del diagnóstico debe dar paso al tiempo de las decisiones y de las obras. La energía que planifiquemos, financiemos y construyamos hoy determinará en gran medida el Paraguay que podremos desarrollar mañana”.