Última etapa de Fischer en Islandia

El pasado 17 de enero se cumplieron cinco años del fallecimiento de uno de los dos mejores ajedrecistas (o el mejor) de la historia, Robert James Fischer, en Reikiavik, Islandia.

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Para conocer algo más de esa última etapa es bueno leer el libro de Helgi Olafsson, Bobby Fischer Comes Home: The Final Years in Iceland, a Saga of Friendship and Lost Illusions (New in Chess 2012, 143 páginas), que consta de 16 capítulos, precedidos de un prólogo del campeón del mundo, Viswanathan Anand, y un epílogo.

Fischer visitó Islandia en febrero de 1972, cuando aún no se había decidido cuál iba a ser la sede del encuentro por el título con Spassky.

Fischer dijo en Reikiavik que la FIDE debía decidir la sede, Olafsson comentó: “…pero como supimos luego, su preferencia era Belgrado”.

Esos días se estaba jugando un fuerte torneo en Reikiavik, con el soviético Stein, además de Hort, Andersson, Timman, etc.; cuando Fischer apareció en la sala de juego, “los espectadores, lentamente, casi dudando, se fueron acercando a donde él estaba, como atraídos por un imán. Sentían curiosidad y admiración”, cuenta Olafsson.

En los primeros capítulos del libro se habla de la renuncia de Fischer a defender el título, del estilo de Karpov, lo que hubiera podido pasar en ese encuentro frustrado, etc.

El capítulo 6 trata sobre la detención de Fischer en el aeropuerto de Tokio, y su disputa legal, culminando con la votación del parlamento islandés del 21 de marzo de 2005, que garantizó a Fischer la ciudadanía islandesa.

Debo reconocer que seguía esperando con impaciencia lo prometido en el título del libro, los años finales de Fischer en Islandia, en el capítulo 7 por fin se habla de los primeros días de Fischer en Islandia, sobre el “Comité RJF” que lo llevó a Reikiavik el 24 de marzo de 2005.

El 27 de marzo Olafsson se encontró por primera vez con Fischer, este le agradeció los libros que Olafsson le había enviado a Japón mientras estaba detenido, “Capablanca” de William Winter, “Soviet Chess” de Andrew Soltis y una versión inglesa de “Alekhine, la agonía de un genio” de Pablo Morán.

“No tenía intención de discutir su obsesión favorita con él [antisemitismo], o ayudarlo en alguna de sus peleas. Mi propósito principal era pasar un buen rato con él, mostrarle los alrededores, ser un buen amigo”, dijo Olafsson. Supongo que cientos de miles de ajedrecistas hubieran querido estar en su lugar.

La “salvación” de Fischer tuvo la simpatía casi unánime, con algunas excepciones, una de ellos fue el británico James Plaskett, quien le mostró su profundo desagrado.

Olafsson le mandó un e-mail cuya argumentación hizo que mi frustración desapareciera, y viera al libro como muy positivo.

“Había muchas buenas razones para no ayudar a Bobby Fischer cuando estaba en la cárcel en Japón, pero dada la fuerte posibilidad de que el hombre estuviera/está muy enfermo es razón suficiente para ayudarlo. Nunca me arrepentiré. Personalmente no hago distinción entre, digamos, un esquizoparanoide, una persona con cáncer, un tumor cerebral o cualquier otra enfermedad…”.

Me pareció muy clarificador, en el caso de Fischer su enfermedad se transmitía en antisemitismo, teorías conspiratorias, etc., son síntomas más desagradables e irritantes que una persona con tos, o en la cama, pero son solo eso, síntomas de una enfermedad; además, como leí en otra parte, la sociedad islandesa es muy tolerante con la libertad de expresión; otra cosa son los actos, y Fischer no dañó a nadie.

Volviendo a actos cotidianos de Fischer, Olafsson cuenta que Fischer tomaba té, “me admiraba la amorosa forma en que Miyoko [su esposa japonesa] le ponía una taza de té, a veces con limón”.

Fischer nunca tomaba café, desde su primer viaje a Argentina en 1959, le dieron un café tan bueno, que sintió sus efectos de inmediato, “Me sentí estupendamente”, contó Fischer, pero fue eso lo que lo hizo ser receloso. “Si hay una subida, inevitablemente tiene que haber una bajada”, comentó.

La amistad entre Olafsson y Fischer se fue fortaleciendo, por lo general se veían los viernes, para ir al cine (“A Fischer le gustaban las películas con un argumento sólido”), también fueron a pescar salmón, y compartieron muchos momentos, fueron amigos, como aseveró Olafsson, aunque no terminaran bien.

Se habla de muchas cosas simples, de temas cotidianos que al ser del mayor mito de la historia del ajedrez, tienen un valor especial, supongo que el lector quiere saber ese tipo de cosas al leer el libro, cosas triviales en su mayoría, pero desconocidas.

Las partidas arregladas eran parte ineludible de la conversación de Fischer, que reiteró su convencimiento de que la novena partida del duelo de 1984/1985, estaba basada en su partida con Saidy del Campeonato de EE.UU. de 1963.

“No hay posibilidad de que se hubiera llegado a esa posición sin conocimiento previo de mi victoria”, comentó Fischer.

Como este cronista, tampoco Olafsson daba crédito a esa teoría, y se lo dijo: “Me parece una casualidad. Seguro que esa formación de peones se ha dado muchas veces”, Fischer lo miró perplejo y dijo: “De ninguna manera. Estoy seguro de que no encontrarás un solo ejemplo de esa posición, al menos no de antes de mi partida con Saidy”.

Olafsson estaba decidido a probar que tenía razón, contactó con un ajedrecista e informático, y le pidió que encontrara posiciones similares previas a la partida con Saidy, usó una base de 3.000.000 de partidas; tras una intensa búsqueda cuando ya estaban empezando a creer que Fischer tenía razón, apareció la partida Levenfish - Kotov, Leningrado 1939, donde el método es parecido al empleado por Fischer, también hay similitud con Fairhurst - Keres, Hastings 1954.

Le llevaron la selección a Fischer, eran varios centenares de páginas, Fischer quedó sorprendido y admirado por la búsqueda.

Seis meses después Fischer intentó sacar nuevamente el tema de las partidas prefabricadas, y Olafsson le recordó el tema de la partida con Saidy. “Pero eso fue un solo ejemplo”, contestó Fischer, ligeramente ofendido.

En capítulos posteriores se cuentan los varios intentos para que Fischer volviera a jugar al Fischerandom, se habló de intentos con Kramnik, Anand, y otros, pero sin éxito.

Se detalla el encuentro con Anand en 2006, que duró varias horas, Olafsson cree que ambos se quedaron con una agradable impresión del otro. “Sí, creo que Anand tuvo una mejor formación que yo”, dijo Bobby en el camino de vuelta en coche. Fue una de las pocas veces en que Fischer mostró cierta vulnerabilidad al mencionar su difícil infancia.

En una entrevista en el otoño de 2006, Fischer comentó que “Morphy y Capablanca tenían un enorme talento, Steinitz era muy grande también. Alekhine era un grande, pero no soy un gran admirador suyo. Tal vez solo sea cuestión de gusto. He estudiado mucho sus partidas, pero prefiero mucho más a Capablanca y Morphy… Cuando empecé a ir al Manhattan Chess Club en los cincuenta, me encontré con mucha gente mayor que conoció a Capablanca, porque él solía estar por el club Manhattan en los años 40… Ellos hablaban de Capablanca con admiración. Nunca he visto a la gente hablar de ningún ajedrecista como de él, antes o después. Capablanca era realmente fantástico. Pero aun él tenía sus debilidades, especialmente cuando ves sus partidas con sus comentarios, él solía hacer comentarios idiotas como “Jugué el resto de la partida perfecto”. Pero luego miras las jugadas restantes y no es cierto para nada. Pero la cosa que era genial en Capablanca es que él hablaba con sinceridad, él decía lo que creía que era cierto, decía lo que sentía”.

Con el correr del tiempo, especialmente a partir de 2007, Fischer se fue sintiendo cada vez más como un prisionero en Islandia y no estaba a gusto, se alejó de varias personas que habían ayudado a llevarlo a Islandia, salvándole de la extradición a EE.UU., incluido Olafsson, con quien se enemistó el 5 de mayo de 2007.

“Soy una persona difícil” le dijo una vez Fischer a Olafsson, “casi con la honestidad de un niño inocente”.

Terminemos con algo ajedrecístico: El 9 de diciembre de 2006 se realizó la final del Campeonato Islandés de partidas rápidas, Olafsson comentó la partida para la televisión.

Al volver a su casa recibió una llamada de Fischer, “Te vi en la televisión hoy”, le dijo, “Sabes que el tío pudo haber tomado en g2 y luego jugado ...Th4”, Olafsson estaba asombrado y feliz porque Fischer lo llamara y le contara su descubrimiento, empezó a criticar algunas jugadas de la partida, pero Fischer no dijo nada.

Olafsson llamó al periódico y luego consiguió la autorización de Fischer para publicar lo sucedido:
“El teléfono sonó y Bobby Fischer estaba en la línea. Me contó que había seguido la transmisión. Lo esencial de nuestra conversación fue la posición final de la partida:

Bragi Thorfinnsson - Arnar Gunnarsson
Reikiavik, 12.2006
En esta posición Arnar cometió un error garrafal jugando 37...Rg8 y naturalmente siguió 38.Dxg7++. La explicación es simple, quería jugar 37...Dd7 antes.

En respuesta a esto Fischer indicó una combinación ingeniosa, 37...Txg2+ 38.Rh1 (no vale 38.Rxg2 por 38...Tg4+ y 39...Dg2++.) 38…Th4!!, donde 39.Df7+ falla por el descubierto 39...Tg7+, mientras que 39.f3 es respondida por 39...Tg1+ y mate, como Fischer indicó 40.Rh2 Dc2+, o 40.Txg1 Dxf3+, etc.”

Olafsson encuentra un patrón que deriva de una partida de cuando Fischer tenía 14 años, que es la del Problema Nº 434.

Una versión más larga de este artículo debería haber salido en la revista Jaque 667-668, pero lamentablemente Jaque, tras 41 años, por el momento, ha dejado de publicarse.

PROBLEMA Nº 435

Solución del Problema Nº 434
Blancas: Rh1, De2, Tf1, Ta4, Ad5, a2, e4, g2, h2 (9)
Negras: Rg8, Dg5, Tc3, Tf8, Cg4, d6, f7, g7, h7 (9)
Juegan las Blancas.

“Fischer inicia una combinación que puede encontrarse en muchos libros de táctica” (Karsten Muller)
30.Txf7!! Tc1+? [Era necesario 30...h5!!, logrando un aire vital, si bien las blancas tienen ventaja luego de 31.Tc4 (no 31.Tf1+? Rh7 32.Txf8 Tc1+ 33.Tf1 Df4!, ganando.) 31...Txc4 32.Txf8+ Rxf8 33.Axc4, etc.] 31.Df1!! [No 31.Tf1+? Rh8 y las negras ganan, por ejemplo 32.Ta8 Txa8 33.Axa8, y otra vez 33...Df4!] 31...h5 [Ahora, con el rey negro sin aire, 31...Txf1+ 32.Txf1+ Tf7 33.Ta8+ lleva al mate.] 32.Dxc1! [En cambio 32.Txf8+? Rh7 no es conveniente.] 32...Dh4 [A 32...Dxc1+ sigue 33.Tf1+.] 33.Txf8+ Rh7 34.h3 Dg3 35.hxg4 h4 36.Ae6 1–0
Fischer, R - Sherwin, J, Campeonato de EE.UU. Nueva York (7), 12.1957.

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