No obstante, si comparamos la cifra que corresponde a mayo último con la de enero, veremos que la caída de nuestra tasa del aprovechamiento de la energía de Itaipú sigue siendo inquietante: 2697 GWh contra 1134 GWh (1 GWh = 1000 MWh), o sea - 58%.
La producción mensual de Itaipú igualmente exhibe una fuerte de retracción. En efecto, según los registros oficiales, en enero la central paraguayo-brasileña generaba 8.176 GWh, mientras que en mayo último solo entregó 5.806 GWh, La merma, por ende, fue del 29%.
La tendencia a la baja de la curva de aprovechamiento de la energía de Itaipú en el Sistema Interconectado Nacional (SIN), así como la producción de Itaipú se hizo visible desde febrero de este año.
En enero la estatal paraguaya retiró de la central binacional 2.697 GWh, en tanto que en febrero cayó a 1605 GWh, a 1455 GWh en marzo, solo a 1112 GWh en abril, con un leve repunte den mayo: 11134 GWh.
En lo concerniente a la producción mensual de Itaipú, en enero se registraba 8.176 GWh, 7.297 GWh en febrero, 6.788 GWh en marzo, 5.027 en abril y 5.806 GWh en mayo pasado.
Sobre las probables causas de esta caída del consumo eléctrico del mercado paraguayo, no puede decirse que se deba a una mayor contratación en Yacyretá, la central paraguayo-argentina, porque las cifras que revelan el nivel del aprovechamiento en nuestro país son igualmente decepcionantes. En efecto, en mayo último la ANDE trajo de Yacyretá 61 GWh, 109 GWh en abril, tras alcanzar el hasta ahora pico más elevado de este año, marzo, con 266 GWh.
Que el sistema eléctrico paraguayo consuma en mayo 1563 GWh menos que en enero podría explicarse o justificarse con los efectos paralizantes del covid-19 sobre el aparato productivo nacional.
No debe olvidarse empero la ausencia de una consistente y sistemática política nacional de aprovechamiento de estas fuentes de energía renovable, muy valiosas como Itaipú y Yacyretá: Si fuese lo contrario, no se explicaría por qué en la torta que representa al consumo final de energía en nuestro país, la tajada que corresponde a la electricidad siga en torno al 16% aproximadamente, en tanto la franja del 84% faltante la cubren, casi de manera inamovible, los derivados del petróleo y de la biomasa.