Expropiación no repara las injusticias sociales

PUERTO LA VICTORIA, Alto Paraguay. La expropiación es considerada como el instrumento jurídico adecuado para reparar injusticias sociales. La primera impresión es que la Secta Moon, con 504 mil hectáreas, aplasta a La Victoria, que apenas dispone de 2.462 hectáreas para uso comunitario. La experiencia demostró, sin embargo, que la expropiación tiene un alto costo social y económico, que no siempre redunda en beneficio de los solicitantes.

Oscar Ayala, de Tierraviva; Digno Brítez, del Comité de Iglesias; Juan De Rosa Agüero y Patricia Locio, de la Defensoría del Pueblo, estuvieron la semana pasada en Puerto La Victoria.

En la noche del martes 29 de julio mantuvieron una extensa reunión con autoridades civiles y eclesiásticas de la localidad. Participó del encuentro el gobernador electo Erasmo Rodríguez, junto con el presidente de la Comisión Pro-Tierra, Francisco Dick.

El objetivo de la reunión era establecer una estrategia que permita alcanzar el objetivo de expropiar 158 mil hectáreas pertenecientes a la Secta Moon. Los pobladores estaban particularmente interesados en conocer los pasos que pueden dar, en procura de lograr el respaldo parlamentario al pedido.

Esa noche se escucharon los más variados argumentos, en favor de la expropiación. Francisco Dick, de la Comisión Pro-Tierra, realizó un recuento histórico del relacionamiento laboral entre la anterior propietaria de las tierras, Carlos Casado SA, y los pobladores.

El gobernador electo, Erasmo Rodríguez, optó por preguntar a cada uno de los representantes de las instituciones mencionadas objetivos, características y aporte que podrían brindar a La Victoria.

La reunión fue desordenada y lo único que quedó claro es que los pobladores quieren tierra para actividades productivas. El presidente de la Junta Municipal, Juan Nielsen, recordó que ‘‘la reivindicación por la tierra comenzó con Carlos Casado. En 1996 pedimos la expropiación de 100 mil hectáreas, que fue rechazada. Las diferencias con la Secta Moon son accidentales, son los nuevos propietarios y nos toca tener diferencias con ellos. Nada más, no nos interesa el tema religioso sino la tierra’’.

En 1996 reclamaron 100 mil hectáreas y ahora creen prudentes 158 mil hectáreas, considerando el aumento de la población y los jóvenes que también necesitarán tierras dentro de poco tiempo. En dicha superficie incluyeron reservas forestales, que tendrán uso comunal.

Ambas partes consideran razonables sus posturas. La Secta Moon no está de acuerdo con la expropiación, con el argumento de que llevan a cabo inversiones millonarias, que permitirán a mediano plazo un retorno económico, que también beneficiará a la comunidad por la generación de puestos de trabajo.

La comunidad de La Victoria, por su parte, apenas dispone de 262 hectáreas como casco urbano y 2.200 hectáreas para uso agropecuario. En estas condiciones no tienen otra opción, salvo continuar como mano de obra barata, pendientes de los trabajos que puedan conseguir con la empresa de la Secta Moon. No dejan de tener razón, al intentar romper la dependencia laboral de la sucesora de Casado SA.

La pregunta clave es la siguiente: ¿es suficiente la disponibilidad de tierra para garantizar el desarrollo de una comunidad? La experiencia en Paraguay demostró sobradamente que las expropiaciones no constituyen solución. Al contrario, se pueden citar ejemplos concretos de casos que terminaron con un mayor empobrecimiento de la gente. En el departamento de San Pedro abundan situaciones de este tipo.

A esto debemos agregar consideración de orden social. Los chaqueños no son agricultores y menos aun los que habitan La Victoria, que en los últimos 100 años trabajaron en una fábrica.

También hay una cuestión económica en medio, que es el costo de la producción agropecuaria. En el Chaco, la ganadería requiere una inversión mínima de 150 dólares por hectárea, entre aguada, alambrado y pastura, sin que hablemos todavía de la instalación de animales dentro del campo y mucho menos de mejoramiento genético para que sea rentable la inversión.

Con esto no decimos que los pobladores de La Victoria deben ser condenados a vivir como mano de obra de Victoria S.A, pero tampoco se puede caer en el engaño de gritar ‘‘Sí a la expropiación’’, sin tomar en cuenta los daños y beneficios que genera.

Lo que se debe hacer es liberar a estos ciudadanos de la dependencia extrema, porque mañana la Secta Moon vende las tierras y se manda mudar, con todos sus proyectos a cuestas. Existen opciones para hacerlo, para mejorar las condiciones de vida, inclusive de inicio inmediato. Mañana publicaremos una interesante entrevista mantenida con el gobernador electo, Erasmo Rodríguez.


PRÓXIMA NOTA: Propuesta de asociación con las colonias menonitas
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