Pesticidas pueden contaminar el interior del Acuífero Guaraní

Roque González Vera - Carlos Riquelme Estudios técnicos preliminares revelan que la mayor área de recarga del Acuífero Regional Guaraní se encuentra en la zona Oriental del Paraguay, de donde desaparecieron los montes para ser reemplazados por áreas cultivadas, donde el uso de pesticidas es frecuente. Existe temor por la posibilidad de una contaminación del acuífero por el uso generalizado de estos productos. ¿Cómo proteger esta inmensa reserva, si apenas sabemos de su existencia?

La Dirección de Recursos Hídricos del Ministerio de Agricultura y Ganadería tuvo a su cargo la elaboración del proyecto ‘‘Gestión integrada de los recursos hídricos subterráneos del Acuífero Guaraní en el Paraguay Oriental’’, que fue presentado a la República Federal de Alemania en procura de asistencia técnica y económica. El costo de implementación fue estimado en cinco millones de dólares.

El objetivo del proyecto es investigar el Acuífero Guaraní, para alcanzar una gestión adecuada de sus recursos hídricos subterráneos, que cuenta con un gran potencial de agua para uso humano, agroganadero e industrial, que ya está siendo explotado y estudiado en los demás países del Mercosur, sobre todo en Brasil.

El Acuífero Guaraní, de acuerdo a investigaciones geológicas, es uno de los mayores reservorios subterráneos de agua dulce del planeta. Abarca una superficie estimada en 1.200.000 kilómetros cuadrados, distribuida en los territorios de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay.

El Acuífero Guaraní, que debe su nombre al geólogo uruguayo Danilo Anton, en memoria de los pueblos guaraníes de la región, tiene una capacidad de almacenamiento de agua de buena calidad que supera los 30 mil kilómetros cuadrados.

Esta inmensa reserva de agua escondida en las entrañas de nuestro planeta se encuentra amparada por capas de rocas basálticas, que la envuelven casi en su totalidad. Estudios realizados por Petrobrás, cuando realizaba prospección petrolífera en Brasil, permitieron detectar el espesor de su cobertura, que van desde varias decenas de metros hasta 1.500 metros de espesor. Esto permite la protección del acuífero contra la contaminación.

Estudios preliminares destacan que la mayor área de recarga del acuífero se encuentra en la parte Oriental del Paraguay, debido a que las aguas se pueden filtrar con mayor facilidad hacia el subsuelo. La existencia de grandes bosques (que ya no existen) permitía que las aguas superficiales llegaran limpias hasta el interior de las rocas basálticas.

Las tremendas alteraciones que sufrió el ecosistema en la Región Oriental de nuestro país representan un peligro para el acuífero. Si bien se estima que su capacidad de reserva puede durar fácilmente 2.500 años, la calidad del agua puede verse afectada por la actividad agrícola que se desarrolla en la superficie.

El documento elaborado por la Dirección de Recursos Hídricos destaca que ‘‘la cuenca del río Paraná recibe grandes cantidades de pesticidas y nutrientes nitrogenados, por la actividad agrícola. Estas cuencas son las comprendidas por el departamento de Itapúa (Yacyretã, Pirapó, Ñacunday) y Alto Paraná (Monday, Acaray e Itaipú) (subrayado es nuestro)’’.

Sumado al riesgo que constituye el empleo de pesticidas en la actividad agrícola, el aumento creciente de la población urbana y las actividades industriales, aumentan la demanda de agua subterránea para abastecimiento. ‘‘A este hecho acompaña el deterioro gradual de la calidad de las aguas superficiales que, casi siempre, están recibiendo desechos urbanos e industriales’’, agrega el estudio de la Dirección de Recursos Hídricos.

Sobre el punto se menciona que el aprovechamiento de los recursos hídricos subterráneos experimentó un desarrollo acelerado, debido sobre todo a los siguientes factores:
1. La contaminación cada vez más creciente de los cursos de aguas superficiales.

2. La necesidad prioritaria de suministro de agua a las poblaciones de las zonas rurales, en donde las aguas subterráneas son comúnmente la fuente más accesible y también la más económica de agua potable.

3. La disponibilidad relativamente permanente de las aguas subterráneas en grandes áreas del Paraguay, en comparación en aquellas superficiales.

4. La calidad satisfactoria de las aguas subterráneas, que por lo general están libres de agentes patógenos, si se protegen adecuadamente.

La protección del recurso agua implica un drástico cambio de actitud en la sociedad. Para comenzar, hay que comprender que todos desechos que arrojamos a los cursos de agua terminan destruyendo una cadena que incluye los reservorios subterráneos. Por ejemplo, los pesticidas que empleamos en la agricultura no desaparecen ni se esfuman sin causar daño. Ingresan en la tierra y llegan hasta el subsuelo, ocasionando un impacto negativo extraordinario.

La primera lección pendiente para el Paraguay es la creación de una institución que aglutine a todas las oficinales gubernamentales relacionados al tema agua. Nuestro país es el único en Sudamérica que no cuenta con un organismo que implemente una política de Estado destinada a proteger un bien natural que no tiene sustituto: el agua.


PROXIMA NOTA: Abastecimiento de agua en el Paraguay.
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