Preocupa la sostenibilidad del Acuífero Patiño

En una reunión convocada por el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sustentable (Mades), se informó que, de acuerdo al proyecto denominado “Estudio de recursos hídricos y vulnerabilidad climática del Acuífero Patiño”, se identificaron por lo menos tres problemas que ponen en entredicho la provisión y calidad del agua de esa reserva, de la que dependen cerca de dos millones de personas de Asunción, áreas urbanas del departamento Central y zonas de Paraguarí. La problemática en cuestión se relaciona con la contaminación de esa reserva por nitratos (sales), como así también con la sobreexplotación y la salinización. Lo que está ocurriendo con este acuífero debe ser motivo de preocupación para la ciudadanía y para las autoridades. Si sus condiciones de contaminación persisten, se estará poniendo en entredicho la sostenibilidad futura de provisión de agua potable para Asunción y sus alrededores. Por todo ello, es urgente definir políticas sensatas tendientes a proteger los recursos naturales vitales, como el que nos ocupa. Los ciudadanos y las ciudadanas deben reclamar acciones enérgicas en tal sentido, porque, en última instancia, ¿qué nos espera sin agua potable?

En una reciente reunión convocada por el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sustentable (Mades) se informó que, de acuerdo al proyecto denominado “Estudio de recursos hídricos y vulnerabilidad climática del Acuífero Patiño”, se identificaron por lo menos tres problemas que ponen en entredicho la provisión y calidad del agua de esa reserva, de la que dependen cerca de dos millones de personas de Asunción, áreas urbanas del departamento Central y zonas de Paraguarí. La problemática en cuestión se relaciona con la contaminación de esa reserva por nitratos (sales), como así también con la sobreexplotación y la salinización.

Acerca de la presencia de nitratos en la mencionada riqueza hídrica, de acuerdo a un estudio promovido por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) las ciudades de Lambaré, Villa Elisa y San Lorenzo son las que presentan mayor concentración de ese elemento, excediendo los límites establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS). De acuerdo a su “Guía para la Calidad del Agua Potable”, para que sea bebible el vital líquido tiene que ser inocuo, es decir, no implicar un riesgo significativo para las personas.

Según los expertos, la contaminación por nitratos es un problema ambiental causado fundamentalmente por el uso excesivo de fertilizantes nitrogenados y por la presencia de instalaciones ganaderas sin una adecuada gestión de los purines, esto es, de los residuos de origen orgánico, entre ellos aguas servidas, restos de vegetales, semillas tratadas genéticamente, concentraciones de animales muertos, excrementos sólidos. Todos ellos pueden fermentar y filtrarse a las aguas subterráneas generando un serio impacto medioambiental, nocivo para la salud humana.

De esta manera, el consumo de agua con elevada concentración de nitratos tiene efectos perniciosos en el sistema digestivo, convirtiendo la hemoglobina en metahemoglobina, caracterizada por inhibir el transporte de oxígeno en la sangre, lo que puede llegar a ser mortal, especialmente en niños recién nacidos, dando origen al denominado “síndrome del bebé azul”.

El otro grave problema del Acuífero Patiño radica en su extracción y capacidad de recarga. En este sentido, el informe elaborado en 2014 por Ana Portillo y Guillermo Ortega, investigadores de la organización Base Investigaciones Sociales, titulado “Apropiación y saqueo del agua: la complicidad del Estado”, ya advertía del déficit que afecta al Acuífero Patiño, debido a su desmedida explotación. Esto significa en términos técnicos que la recarga del acuífero es del 1%, en relación al 2% de precipitación media, es decir, unos 14 a 18 milímetros por día. El dato alarmante es que en el acuífero ingresan en forma anual unos 175.800 millones de litros de agua y se extraen 249.000 millones. Una enorme diferencia.

Aunque estos datos son de 2005, cabe suponer que hoy la extracción es mucho mayor, principalmente por el auge poblacional y la actividad humana. En términos concretos, el acuífero tiene un déficit de al menos 73.200 millones de litros de agua y desciende a un promedio de 50 centímetros por año, según datos del Servicio Nacional de Saneamiento Ambiental (Senasa).

En cuanto al fenómeno de la salinización que afecta a este gran reservorio, que en términos de gravedad queda relegado a segundo plano respecto a los niveles de contaminación por coliformes fecales, en febrero del año pasado el entonces diputado Ariel Oviedo, partiendo de datos proporcionados por la Secretaría del Ambiente (Seam, hoy Mades), la Universidad Nacional de Asunción (UNA), y la Empresa de Servicios Sanitarios del Paraguay (Essap), informó que el bolsón de agua del acuífero contenía alrededor de 88% de coliformes fecales. Al respecto, expertos asociados a la OMS señalaron que los volúmenes de agua con altos niveles de bacterias fecales afectan la salud de las personas, causando desde dolencias leves como las infecciones de oído, hasta otras graves, como la fiebre tifoidea y la hepatitis.

En resumen, por donde se lo mire, lo que está ocurriendo con el Acuífero Patiño debe ser motivo de preocupación para la ciudadanía y para las autoridades. Lo patético y lamentable es la incapacidad que están demostrando las numerosas instituciones del sector –Mades, Ministerio de Salud Pública, Erssan, Senasa– de llevar adelante tareas coordinadas a nivel interinstitucional para encarar la gravísima situación.

Si las condiciones de contaminación del Acuífero Patiño persisten, se estará poniendo en entredicho la sostenibilidad futura de provisión de agua potable para Asunción y sus alrededores. Por todo ello, es urgente definir políticas sensatas tendientes a proteger los recursos naturales vitales, como el que nos ocupa. Los ciudadanos y las ciudadanas deben reclamar acciones enérgicas en tal sentido, porque, en última instancia, ¿qué nos espera sin agua potable?

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