WASHINGTON (AFP). El FMI, que otorgó el año pasado un auxilio de US$ 57.000 millones a Argentina, está en el ojo de la tormenta desde las primarias de agosto que pusieron en duda la continuidad del programa acordado con el presidente Mauricio Macri, agravando un panorama ya sombrío de recesión y aumento de la pobreza.
La profundización de la contracción económica habría motivado el triunfo de los votos del peronista de centroizquierda Alberto Fernández, volviendo improbable la reelección de Macri en octubre.
El Nobel de Economía Paul Krugman dijo que “Macri no tomó o no pudo tomar el toro por los cuernos”, deplorando el incremento de la deuda externa, que según datos oficiales pasó de 52,6% del PIB en 2015 a 88,5% en 2019.
Otros expertos no se sorprendieron tanto. “La decisión de dar a Argentina un préstamo de esa magnitud fue mucho más política que técnica. El Fondo es así”, dijo Mónica de Bolle, economista del FMI durante la crisis de 2002 en Uruguay y Argentina.
Para De Bolle, actual investigadora del Instituto Peterson de Economía Internacional, la estrategia “gradualista” de Macri tenía “muchísimos riesgos” y el FMI lo sabía. “La imagen del FMI queda golpeada por ese exceso de optimismo”, opinó.
Claudio Loser, economista argentino que fue director para el hemisferio occidental del FMI, reconoció fallas de Macri, sobre todo al principio de su gobierno, pero aseguró que el FMI “claramente no” es el culpable de esta nueva crisis argentina. Lamentablemente, los argentinos fallaron, porque nunca aceptan la idea de que el ajuste es inevitable y lleva tiempo”, dijo.
“Se enamoraron de Macri”
Según Benjamin Gedan, director del programa de Argentina en el Wilson Center, Macri cometió “errores”, pero advirtió que la alternativa de recortes presupuestarios “más profundos y rápidos” podría haber provocado una crisis política.
“El FMI parece haber pasado por alto las dudas sobre la capacidad de pago de la deuda de Argentina porque miembros clave de su directorio ejecutivo, incluido Estados Unidos, se enamoraron de Macri”, sentenció.
Macri, que llegó al poder prometiendo cambiar la política proteccionista de su predecesora Cristina Kirchner (2007-2015), compañera de fórmula de Fernández, generó confianza en el FMI y en su directora gerente, Christine Lagarde.
Lagarde reconoció que el FMI había “subestimado” la “increíblemente complicada” situación en Argentina, destacando las dificultades para frenar la inflación, calculada para este año en 55%.
Consultado, un vocero del Fondo se limitó a subrayar: “Nuestro enfoque ha sido y sigue siendo ayudar a Argentina”.
Arrancó ayer la campaña electoral
Argentina abrió ayer la campaña para las presidenciales del 27 de octubre, con el peronista Alberto Fernández como favorito después de que en las primarias de agosto aventajara por 15% al presidente Mauricio Macri, lo que generó un caos financiero que agravó la crisis iniciada en 2018.
Seis son los candidatos a ocupar la Casa Rosada desde diciembre, cuando tomará posesión el vencedor en octubre o en una eventual segunda vuelta en noviembre, pero la extrema polarización en Argentina ubica a Fernández y a Macri en el centro del tablero de juego.