“He dispuesto al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, inmediatamente, tomar las medidas y operaciones que sean necesarias” , señaló el mandatario en un breve mensaje a la nación.
Antes de caer la noche las fuerzas de seguridad aún bregaban para imponer el orden en algunos puntos de la ciudad donde grupos de personas desafiaron el toque de queda.
El caos se expandió en el mismo día en el que el movimiento indígena aceptó sentarse a dialogar con el gobierno en busca de una salida a la severa crisis que estalló hace 11 días.
Moreno sigue la situación desde el puerto de Guayaquil, adonde trasladó la sede de gobierno después de decretar el estado excepción nacional el 3 de octubre y movilizar a las Fuerzas Armadas, en un intento por contener el descontento social.
Desde entonces han muerto seis civiles y se registran unos 2.100 heridos y detenidos, según la Defensoría del Pueblo. Las protestas también mantienen interrumpido el transporte de petróleo –la mayor fuente de divisas– por el principal ducto del país a causa de la ocupación de pozos en la Amazonía.