Las principales diferencias del local inaugurado ayer con respecto a los ya existentes es que son mucho más grandes, y que en él los clientes no solo encontrarán alimentos envasados, sino también productos frescos como lechugas, coles y todo tipo de verduras, así como carne, pescados y pan, al estilo de cualquier supermercado.
Una red de cámaras y sensores repartidos por todo el local analizan cada movimiento de los clientes y son capaces de detectar qué productos lleva consigo.
Mediante reconocimiento inteligente de imágenes y sensores de peso que alertan cuando un producto se ha retirado del expositor, el software de Amazon es capaz de elaborar un recibo de compra en tiempo real y cargarlo en la cuenta del cliente cuando este abandona el local.
Para entrar a la tienda es imprescindible identificarse con la aplicación para móviles Amazon Go, puesto que si no, no se abrirán las barreras de acceso.
Pese a no tener cajeros humanos (ni, por tanto, filas de clientes para pagar), en las tiendas de Amazon sigue habiendo empleados que se encargan de tareas como reponer productos, limpiar y cuidar las instalaciones o la atención al cliente.