Pese que la fiscalía ordenó la captura internacional de ambos procesados nunca fueron detenidos, debido a las influencias que en aquella época ya ejercía sobre las autoridades policiales de la zona, según explicaron.
Meses después, el magistrado de Pedro Juan Caballero, Édgar Gustavo Ramírez levantó la captura que pesaba sobre los imputados y los eximió de la detención, a pesar de que ambos eran prófugos de la justicia. Tras la arbitraria decisión del magistrado, la Corte ordenó una investigación.