El uniformado informó a ABC Cardinal que los funcionarios trabajan para una empresa tercerizada y, según las sospechas, no pidieron documento alguno para la reimpresión ilícita de las tarjetas sim (chips) de los teléfonos celulares de los implicados.
Cardozo señaló que esa reimpresión ilícita fue la que permitió a los ciberdelincuentes operar con los números a través de teléfonos inteligentes. “Los teléfonos de las tres víctimas quedaron sin señal. Los implicados aprovecharon ese momento para extraer la información de las cuentas en las redes sociales y del WhatsApp de los afectados sin que estos se den cuenta o entiendan por qué el teléfono perdió señal”, detalló el jefe policial.
Agregó que el lapso que toma entre que la víctima se de cuenta del hecho y haga la denuncia, es el tiempo en el que los delincuentes ponen el chip reimpreso en otro aparato telefónico y bajaban las aplicaciones.
Según las investigaciones, era Liz Centurión la que se encargaba de reimprimir los chips. Sin embargo, no se descarta que también estén implicados quienes hicieron esto a través de empresas tercerizadas.
Tres víctimas
Las víctimas de la ciberdelicuencia descubierta el martes pasado son el diputado Carlos Rejala y los periodistas Juan Clari Arias y Jorge Torres Romero.