Un ejemplo de lucha, pese a la adversidad

Termos forrados, bombillas, guampas, entre otros artículos, oferta la mujer a través de internet.
Algunos de los coloridos bolsos elaborados por la docente residente en la compañía Maramburé de Luque.
Digna Evangelista Cáceres Aguirre (49) relató que existen tres momentos en su vida que fueron difíciles. Sin embargo, mediante el apoyo de su familia logró afrontarlos.
Tazas de diferentes colores y personalizadas elabora la docente que con las ventas costea el tratamiento de su enfermedad.

Digna Evangelista Cáceres Aguirre (49) es docente y elabora bellos artículos artesanales para solventar un costoso tratamiento de salud. Fue diagnosticada con cáncer de mama hace tres años, pero su mundo rosa no le impidió seguir disfrutando de la familia y de hacer lo que le gusta.

LUQUE (Gladys Villalba, corresponsal). Digna Evangelista Cáceres (49) vive en la compañía Maramburé de esta ciudad con sus dos hijos, Digna Beatriz (19) y Hugo Alberto (22), además de sus nietos y nuera. La mujer asegura que su familia es el timón que la mantiene viva y sobre todo fuerte.

Debido a la enfermedad y al tratamiento al cual es sometida debió alejarse de las aulas donde enseñaba. Explicó que todo comenzó en el 2016 y que existen tres momentos en su vida que fueron difíciles de afrontar.

“El primer momento fue cuando el médico me dijo que tenía cáncer. No quise aceptar y menos someterme al tratamiento, pero mi hija fue mi fortaleza. A Hugo (su otro hijo) le costó mucho asumir mi nueva realidad. El segundo fue luego de la cirugía y fue en ese instante donde me aferré a la fe y la esperanza en Dios. El tercer momento, fue cuando mi nieta se iba a bautizar y yo ya me había hecho la primera quimioterapia y no tenía cabello, no me sentía cómoda. No era yo”, relató.

Señaló que ahora está en proceso de jubilación y durante unos tres meses no percibirá el salario correspondiente. Ante esta y otras situaciones, Digna decidió elaborar variados tipos de artesanía para poder solventar la compra de medicamentos, alimentos y cubrir los gastos de traslados al hospital. Uno de los remedios que consume cuesta G. 800.000 y debe comprarlo cada 30 días.

Distracción

La mujer, pese a su lucha contra la enfermedad, siguió trabajando en su casa elaborando bellos y prácticos artículos para regalar, como guampas, bombillas y bolígrafos decorados artesanalmente. También tiene termos forrados, bandejas de desayuno tazas y cucharas personalizadas, hoppies, entre otros.

“No puedo negar que comencé haciendo este trabajo por necesidad y ahora lo hago por distracción. Todos mis productos los vendo por internet, tengo una página en Facebook que se llama Creaciones Eva”, añadió.

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