El síndrome de alienación parental, cuando la separación es un infierno

José Vera, médico psiquiatra forense del Ministerio Público, explica que el síndrome de alienación parental existió siempre, solo que se vincula a una separación tormentosa, cuando uno de los progenitores se aprovecha de la cuestión legal para denunciar a su expareja. Ayer fue detenido un hombre acusado por su excónyuge de supuestamente haber abusado de su hijo. “Estos casos se tienen que evaluar con mucho cuidado, el daño que se puede hacer al hijo es muy grave y solo puede se evaluado por un médico experto en el tema, no por jueces ni fiscales”, dice Vera.

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–¿Qué es el síndrome de alienación parental?

–Es una situación con características bien marcadas que se presentan en todos los casos de pelea conyugal, y en forma muy parecida en procesos de divorcio o separación de una pareja. Generalmente, el progenitor que tiene la tenencia de los hijos realiza una obstrucción del vínculo entre el otro progenitor y los niños, e inicia una campaña de denigración a la pareja.

–¿Cuáles son sus características?

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–En primer lugar, hay una larga historia de mal relacionamiento entre los
cónyuges. Eso es lo que ha llevado a la separación. Posteriormente, el progenitor que tiene la tenencia habla mal del otro a sus hijos. Esa es la campaña de denigración. El otro progenitor es lo peor de lo peor. La intención que tiene este de estar bien con sus hijos y de asistirlos a pesar de la separación es obstaculizada de manera que se hacen difíciles las visitas. Los regalos son confiscados y no se los entrega. Cuando llama por teléfono, los hijos nunca están o tienen otras tareas. Cuando el progenitor que no tiene la tenencia va a buscar a sus hijos, debe cumplir estrictamente el horario: si llega cinco minutos tarde, es todo un escándalo.

–¿Qué consecuencias tiene en los niños?

–Hace unos días una señora llegó a mi consultorio acompañada por su marido con una crisis depresiva. Lloraba sin parar. Me comenta que es depresiva y necesitaba mi asistencia. Pero lo que me sorprendió es lo que me contó. Cuando sus padres se separaron, ella tenía 5 años de edad. La separación se hizo de una forma muy tormentosa, y su madre la amenazaba con suicidarse si no decía a las psicólogas lo que ella le obligaba a decir. A pesar de que ya había sido tratada por varios psiquiatras y psicoanalistas, nadie le habló del SAP y ninguno de los profesionales que la asistieron estaban capacitados para tratar ese problema en forma adecuada. Justamente, una de las consecuencias puede ser la depresión, pero también adicciones, trastornos de la personalidad, de ansiedad, y otros graves problemas psiquiátricos.

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Otra consecuencia grave es el encarcelamiento de personas inocentes, a las que no se les da la menor chance de defenderse.

-¿Qué se puede hacer?

En el Brasil existe una ley sobre la alienación parental desde al año 2010. Consideramos que se debe hacer los mismo, por eso estamos planteando este tema. En la Argentina, también existe una ley sobre la obstrucción. En la ley brasileña se obliga a la evaluación y tratamiento multidisciplinario en los casos en que se sospeche la existencia del SAP. También eso deberíamos hacer aquí. Lo antes posible debemos crear un movimiento, una asociación de las víctimas de este síndrome.

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