Rey del ganado

El rey del ganado era el nombre de una exitosa novela brasileña emitida hace unos 25 años en nuestro país, y el mote de un ya extinto poderoso político colorado de Paraguarí que empezó a concentrar poder y fortuna en la postrimería de la dictadura y durante la era democrática.

Julio César Fanego comenzó siendo presidente seccional y luego delegado de gobierno, hasta que se cambió la Constitución Nacional en 1992. Fue ministro del Interior en la época de Nicanor Duarte Frutos, y mediante la lista sábana llegó a Diputados y, finalmente, a Senadores.

Manejaba todos los tipos de negocios (limpios y sucios) de su departamento. Los nombramientos en cualquier cargo público, inclusive en las escuelas, requerían de su bendición.

Su poder le permitía a la gente de su entorno la práctica de diversas actividades, incluidas criminales, como el abigeato. Su nombre saltaba cada vez que la policía aprehendía a algún abigeo del noveno departamento en los 90.

Esporádicamente, caía algún colaborador o pariente suyo con ganado en pie o faenado de dudoso origen. Su propio hijo, Jorge Fanego, convencional por el Partido Colorado, cayó en 1996 en una barrera policial con un vacuno a medio faenar en la baulera de su vehículo.

No solo Fanego era poderoso en la zona. Compartía el trono con otro cuestionado político colorado, como Herminio Cáceres, que fue comidilla mucho tiempo por decir que Paraguay era un país de maravillas.

Fanego ya no existe físicamente. Murió en 2007, pero dejó muchos herederos. Juan Darío Monges, actual senador de la Nación, es el primer ejemplo. Cuando era ministro de Justicia, proveyó de carne vacuna a los presos a través de prestanombres. Hoy día, tiene empotrados en varias entidades públicas a más de una docena de parientes e incontables operadores. Su fortuna incluye estancias, casa de verano, vehículos lujosos, radios, etc. Bastante lejos dejó aquella época de pobre estudiante que vivía en el albergue de los colorados. Su nueva esposa, exfuncionaria judicial, se convirtió en intendenta de Sapucái.

El poder en la zona Monges lo comparte hoy con otros tres políticos: los diputados Miguel Cuevas, Tomás Rivas y Ramón Retamozo, titular de la Administración Nacional y Puertos (ANNP). También comenzaron a amasar fortuna y colocar a la parentela.

Miguel Cuevas dio sus primeros pasos como intendente de Sapucái, consiguió la gobernación, y desde 2018, un escaño en Diputados, que llegó a presidir un tiempo. En la misma medida en que su departamento se sumergía en el abandono y la pobreza, su patrimonio crecía. Contrató empresas de maletín para ejecutar obras a medias y con materiales de baja calidad. Retamozo saltó de la concejalía departamental a la presidencia de Puertos, donde llevó a su hijo.

Los años pasan, pero las prácticas corruptas siguen campantes. Mientras los niños estudian a la intemperie o bajo techos carcomidos por kupi’i, sin pupitres, letrinas, los nuevos “reyes” y sus parientes acumulan bienes mediante la función pública, se mueven en vehículos lujosos y con escoltas policiales.

slopez@abc.com.py

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